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El primer ministro húngaro, Viktor Orban, en la sesión parlamentaria en la que los diputados votaron si cambiar la Constitución para poder prohibir la política de reubicación de refugiados impuesta por la UE, en Budapest, el 8 de noviembre de 2016

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El primer ministro húngaro, Viktor Orban, fracasó este martes en su intento de convencer al Parlamento para inscribir en la Constitución su política hostil a los inmigrantes, un nuevo revés tras la invalidación del referéndum.

La propuesta de Orban logró 131 votos, dos menos que la mayoría cualificada de dos tercios necesaria para validar la enmienda, que ilegalizaba la política de reubicación de refugiados decidida por la UE y aplicable en Hungría.

El rechazo de la enmienda supone un desaire legislativo sin precedentes para este primer ministro nacionalista, elegido en 2010 y reelegido en 2014, que ha hecho adoptar según los expertos más de 600 leyes durante su mandato, así como una nueva Constitución enmendada ya seis veces.

Orban se había implicado personalmente en esta revisión constitucional, cuyo objetivo es prolongar la batalla que libra desde hace meses contra el plan europeo de repartir a miles de refugiados en la UE.

La iniciativa no fue apoyada por los diputados de izquierda ni del partido de extrema derecha Jobbik (Movimiento por una Hungría Mejor).

Favorable en principio a la medida, Jobbik había condicionado su apoyo a la supresión del régimen de permiso de residencia acordado desde 2013 a los ricos inversores extraeuropeos, condición que Orban rechazó, calificándola de "chantaje".

El partido Jobbik estima que ese sistema representa una brecha favorable a la inmigración y un peligro potencial para la seguridad del estado ya que puede beneficiar a eventuales "terroristas ricos".

Aunque presentes en el hemiciclo, los diputados de Jobbik, al igual que los del Partido Socialista Húngaro (MSZP) no participaron en la votación.

En el momento del voto, los diputados de extrema derecha mostraron un cartel que decía: "Traidor es el que deja entrar terroristas a cambio de dinero".

Desde 2013, Hungría ha emitido más de 10.000 obligaciones de Estado, de un valor nominal de 300.000 euros (USD 330.000), que otorga derecho a un permiso de residencia y la posibilidad de viajar dentro del espacio Schengen. La mayoría de ellas han sido adquiridas por rusos, chinos y ciudadanos de países de Oriente Medio.

Los 131 votos favorables a la enmienda correspondieron a los diputados del partido Fidesz (Unión Cívica Húngara) de Orban y a su aliado, el Partido Popular Demócrata Cristiano (KDNP).

- Referéndum invalidado -

La iniciativa sobre esta enmienda fue tomada por Orban después de su referéndum invalidado contra el mecanismo europeo de repartición de refugiados.

A comienzos de octubre, esa enmienda fue aprobada por una amplia mayoría de los votantes (98,3%), pero la participación inferior a 50% de los inscritos en el padrón electoral la privó de valor legal.

Pero Viktor Orban consideraba legítimo que el voto de esos 3,2 millones de electores -sobre un total de 8,2 millones de inscritos- quedara grabado en la Constitución.

El proyecto de enmienda constitucional estipulaba que "las poblaciones extranjeras no pueden ser reinstaladas en Hungría", y que los ciudadanos de países ajenos a la Unión Europea solamente pueden vivir en Hungría tras efectuar solicitudes individuales, examinadas por las autoridades.

El primer ministro, que desde hace dos años no deja de acrecentar una campaña de acentos xenófobos contra la inmigración extracomunitaria, rehúsa acoger a los 2.300 solicitantes de asilo que le corresponden en el marco del plan europeo de repartición en la UE de 160.000 personas, adoptado por los 28 hace un año.

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