Tras la paz con las FARC, esperanza y desafíos para el turismo en Colombia

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Vista del río Apaporis, cuyo último tramo establece la frontera natural de Colombia con Brasil, el 13 de noviembre de 2004

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Colombia confía en aprovechar la paz con las FARC para atraer a más turistas y desenclavar regiones, pero los desafíos no le faltan, empezando por la cautela que mostraron los profesionales del sector esta semana en la feria Fitur de Madrid.

El potencial para el turismo de naturaleza, aventura y arte es enorme en este país, que duplica el territorio de España y presume de numerosos tesoros: playas caribeñas en el norte, majestuosos paisajes andinos, cafetales, vegetación amazónica y hasta ballenas en la costa del Pacífico.

De enero a octubre de 2016, el país recibió a 2,1 millones de viajeros extranjeros no residentes, por lo esencial de Norteamérica, países vecinos y Europa. El dato supone un crecimiento interanual del 13,5%, y del 76% respecto al mismo periodo de 2012, según ProColombia, el organismo público de promoción exterior del país.

Sin embargo, sigue siendo un turismo muy confidencial comparado por ejemplo con los 75 millones de España, tercer destino mundial.

"Hay que ir paso a paso", señala José Carlos de Santiago, presidente del touroperador español Excelencias, resumiendo un sentimiento extendido entre especialistas consultados por la AFP en la principal cita latinoamericana del sector, la feria turística Fitur de Madrid.

"A Colombia le hace falta un proceso largo" de maduración del sector, de cinco años, abunda el venezolano Guillermo Villoria, gerente de la agencia Colombian Journeys. No obstante, "hay voluntad", matiza.

Tras los acuerdos de paz con la guerrilla de las FARC, el gobierno de Juan Manuel Santos, flamante premio Nobel de la Paz, espera "un crecimiento exponencial" del turismo, aseguró en Fitur Felipe Jaramillo, presidente de ProColombia.

Más allá de los destinos habituales (Bogotá, Medellín, el eje cafetero, la costa del Caribe) las autoridades quieren abrir al turismo regiones hasta ahora menos visitadas a causa de la violencia y la falta de infraestructuras, como los Llanos Orientales, el Guaviare, Putumayo, Meta o Vichada.

"La inversión va a llegar a esas zonas", aseveró Jaramillo, recién llegado del Foro Económico de Davos, donde dijo haber visto entre los empresarios "un interés renovado por Colombia" y su sector agroindustrial.

El gobierno espera que la actividad turística beneficie a la población de las zonas más castigadas por el conflicto y dé empleo a los guerrilleros desmovilizados, destacó Julián Guerrero, vicepresidente de ProColombia.

Para ello cuenta con la "conciencia ética muy alta" de los turistas, que según él no sólo buscan "una experiencia agradable", sino también ofrecer "beneficios económicos para las comunidades que antes estaban en muchas dificultades".

Las autoridades apuestan por determinados nichos, como el de los homosexuales, particularmente desarrollado en la caribeña Cartagena de Indias, donde se pueden alquilar espacios sobre las murallas para la celebración de bodas gays.

Igualmente, aprovechando el rico patrimonio ecológico del país, se promueven rutas de avistamiento de pájaros en departamentos como Risaralda (centro), donde puede apreciarse el 45% de las cerca de 2.000 especies de aves repertoriadas en Colombia.

- "Vamos a tener que trabajar duro" -

La concreción de estas ambiciones dependerá de cómo se resuelvan varios desafíos, entre ellos el de las infraestructuras. Por otro lado, los empresarios parecen reacios a aventurarse desde ya en zonas poco explotadas.

El español Kike Sarasola, fundador de los hoteles Room Mate e hijo de colombiana, explicó en un acto con Jaramillo que se está planteando hacer negocios en el país, pero de momento en dos destinos tradicionales, Cartagena y Bogotá.

El gerente de Colombian Journeys, Guillermo Villoria, destaca también que "en algunas regiones de Colombia hay gente que no está acostumbrada a tratar con extranjeros", por lo que deberá ser debidamente formada, empezando por los idiomas.

Al mismo tiempo, la percepción de la seguridad ha mejorado y "se está viendo un aumento de la demanda" de turistas, lo que supondrá una fuerte presión para estar a la altura de la misma. "Vamos a tener que trabajar duro", remacha.

José Carlos de Santiago, especializado en viajes para clientes de alto poder adquisitivo, explica también que no se va a aventurar más allá de la oferta tradicional (Bogotá, Barranquilla, Cartagena, eje cafetero y Santa Marta).

"Estamos a la expectativa", comenta a la AFP, observando de paso que las promesas de seguridad deberán confirmarse de forma duradera.

La tasa de homicidio (24,4 por cada cien mil habitantes) es la más baja en cuarenta años, pero permanece el desafío de algunas bandas criminales herederas de los paramilitares, y la incógnita de un eventual aumento de criminalidad que pudiera derivarse de la desmovilizacion de miles de guerrilleros.

"Mientras se diga que hay seguridad y no ocurra nada, todo va bien. Pero en el primer momento en que haya un incidente, se va todo al traste", explica el directivo de Excelencias.

AFP

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