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El ministro iraní de Exteriores Mohammad Javad Zarif grita desde un balcón del palacio hotel Palais Couburg de Viena el 13 de julio de 2015

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La intensa actividad diplomática continuaba en la noche del lunes y las primeras horas del martes en Viena, donde un acuerdo histórico sobre el programa nuclear iraní parece a punto de concretarse.

Los responsables diplomáticos de Irán, Estados Unidos, Alemania, Rusia, China, Francia y la Unión Europea (UE) se congregaban en el palacio de Coburg de la capital austriaca, que acoge las negociaciones desde hace 17 días.

A medianoche (22H00 GMT), los ministros de las grandes potencias participaban en una reunión plenaria, justo después de una conversación entre el jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, y su homólogo ruso, Serguei Lavrov.

Aunque sin precisar la hora, varias fuentes próximas a las negociaciones aconsejaron a los periodistas que no abandonaran el lugar durante la noche. No obstante, nada está todavía cerrado oficialmente.

"Hubo avances reales (...) pero todavía hay puntos de desacuerdo que no están resueltos", declaró durante la tarde Josh Earnest, portavoz del presidente norteamericano Barack Obama.

Los ministros del 5+1 deberían mantener un nuevo encuentro, en principio el último, el martes por la mañana antes de un eventual anuncio oficial de un acuerdo.

Desde hace dos días, todos los actores aseguran que el acuerdo está casi cerrado, aunque aún deben tomarse "decisiones políticas" para resolver dos o tres puntos de desencuentro, declaran al unísono.

Mientras estadounidenses e iraníes se mostraban dispuestos a continuar con las negociaciones todo el tiempo necesario, Pekín instó el lunes a poner fin a las tergiversaciones.

"No hay acuerdo perfecto", recordó el ministro de Exteriores chino, Wang Li. "Las condiciones ya están dadas para alcanzar un buen acuerdo" y "no puede y no debe haber nuevos atrasos", añadió.

- Cerca de la cima -

Teherán y las grandes potencias del 5+1 intentan cerrar un asunto que envenena las relaciones internacionales desde hace más de doce años.

Irán está acusado de haber puesto en marcha hasta 2003, e incluso hasta más tarde, un programa nuclear militar, pero presentado como un programa civil. Teherán siempre lo ha negado.

Desde hace una decena de años, Estados Unidos, la Unión Europea y Naciones Unidas imponen sanciones a la República Islámica para forzarla a negociar.

En este contexto, las negociaciones comenzaron realmente en 2013, tras la elección del presidente iraní, Hasan Rohani, con la promesa de un levantamiento de las sanciones.

En abril, los negociadores alcanzar un acuerdo-marco en Lausana (Suiza), que fijó las grandes líneas del texto final.

Irán aceptó especialmente una reducción del número de sus centrifugadoras y de sus reservas de uranio enriquecido, que le impedirían fabricar rápidamente una bomba atómica.

Iniciadas en septiembre de 2013, las negociaciones entraron en su fase final el 27 de junio con el objetivo inicial de sellar un acuerdo definitivo en tres días, pero el plazo del 30 de junio ha sido postergado tres veces, la última hasta el lunes 13 de julio.

El presidente Rohani, que comparó el domingo a los negociadores con alpinistas muy cerca de la cima, debe dirigirse a la nación por la televisión pública una vez que se concrete el acuerdo. Por el momento, no se confirmó ni la fecha, ni la hora.

Como muestra de que el epílogo se vislumbra ya, el ministro iraní de Interior pidió a las autoridades locales que preparen un escenario de festejos en las calles.

La población espera notar una mejoría de sus condiciones de vida en caso de que se levanten las sanciones internacionales.

- 'Mal acuerdo' -

Esta ronda de negociaciones internacionales es una de las más largas, a nivel ministerial y en un solo lugar, después del que condujo a los acuerdos de Dayton (Estados Unidos) tras la guerra de Bosnia-Herzegovina en 1995.

Las discusiones se alargaron a causa de las divergencias sobre la duración del acuerdo, el ritmo del levantamiento de las sanciones o el acceso a los enclaves militares iraníes.

Entre los puntos de desacuerdo, también se encuentra el levantamiento de las restricciones sobre las armas, que Teherán, apoyado por Moscú, exige que sea inmediato.

Los occidentales consideran delicada esta demanda por la implicación iraní en varios conflictos, sobre todo en Siria, Irak o Yemen.

Los vecinos de Irán, especialmente Israel y las potencias sunitas, se oponen a que el acuerdo permita normalizar la presencia de Irán en la escena internacional.

Precisamente, el ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, dijo que aunque las condiciones para un acuerdo mejoren a último momento, éste será "malo", señalando el riesgo de "una carrera por las armas nucleares" en la región.

En Estados Unidos, donde la toma de rehenes en la embajada estadounidense de Teherán en 1980 permanece viva en la memoria colectiva, un eventual acuerdo también se enfrenta a una fuerte oposición.

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