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'Hooligans' y el fracaso de las medidas represivas

Imagen de los recientes enfrentamientos en la estación de Zúrich entre aficionados del Basilea y del FC Zúrich.

(Keystone)

La explosión de actos violentos producidos en las últimas semanas en las inmediaciones de los estadios de fútbol preocupa a los políticos y dirigentes del deporte suizo.

Pero el anuncio del aumento de medidas represivas no resolverá el problema, afirma el investigador Raffaele Poli. Entrevista.

No hay un fin de semana en el que no se produzcan nuevos incidentes. Los seguidores de fútbol se enfrentan antes, durante y después de los partidos.

Las fuerzas del orden son regularmente el blanco de los ataques. En algunas semanas, las mismas escenas de violencia se han repetido en Berna, Zúrich, Sion, Lucerna, Bellinzona o San Gall.

"¿Hará falta una muerte antes de que se reaccione?", se pregunta la prensa suiza. Políticos y dirigentes deportivos eluden la responsabilidad. Pero todos coinciden en pedir una mayor severidad frente a los responsables de los disturbios.

Según Raffaele Poli, docente en el Instituto de Ciencias del Deporte en la Universidad de Lausana e investigador del Centro Internacional de Estudios del Deporte (CIES) de Neuchâtel, las medidas policiales no van a ser suficientes para encauzar la violencia al margen de los acontecimientos deportivos. Es más bien en el capítulo de la prevención donde todavía tienen que emprenderse grandes esfuerzos.

swissinfo: ¿Cuáles son las motivaciones de las personas que adoptan la violencia dentro y junto a los estadios de fútbol y de hockey sobre hielo en Suiza?

Raffaele Poli: Hay sobre todo ganas de divertirse, de dar rienda suelta y de formar un grupo. Los protagonistas son chicos jóvenes que quieren sentirse vivos, experimentar y probar sus límites. La violencia no es a menudo nada más que un objetivo en sí mismo, que emana de esta dinámica de grupo.

Salvo en algunos casos de 'hooliganismo', los incidentes son cometidos por jóvenes que no son especialmente violentos en sus vidas cotidianas. El alcohol y el contexto competitivo del fútbol juegan un papel importante, de igual forma que la propia voluntad de los jóvenes de desafiar a la autoridad.

swissinfo: Podría ser, como en otros países, ¿qué se pretenda anunciar reivindicaciones de identidad y sociales a través de estos actos de violencia?

R.P.: Las revendicaciones son de identidad ya que se tratan, antes que nada, de suizos que defienden su territorio. Pero no hay reivindicaciones sociales o políticas en particular.

Basilea y Zúrich son por ejemplo competidores en torno a un liderazgo simbólico en la Suiza de expresión alemana. El fútbol se inscribe en este marco y refuerza esta rivalidad. Aunque el fútbol no es más que el reflejo de la sociedad. Hay una historia propia de violencia entre grupos de aficionados que parece no tener freno. En el caso de Basilea y Zúrich, esto se explica porque se tratan de los mejores equipos del país, que luchan regularmente para ganar el campeonato.

swissinfo: ¿Cuáles son las diferencias fundamentales entre los 'hooligans' y los ultras?

R.P.: El 'hooliganismo', un fenómeno que existe solamente en la Suiza de expresión alemana, está menos estructurado, aunque mucho mejor codificado respecto a la violencia. Los protagonistas se citan y se encuentran en lugares determinados para pelearse. La violencia está planificada y es un fin en sí misma.

En cuanto a los ultras, la violencia es más bien circunstancial. Depende de los antagonismos entre grupos y generalmente se ve acentuada por un importante consumo de alcohol. Estos se organizan para animar a un equipo y defender el honor del grupo, que la mayor parte del tiempo juega un papel positivo en la socialización de los jóvenes.

swissinfo: ¿Existe un perfil tipo de personas violentas en los grupos?

R.P.: Todo el mundo es potencialmente violento en los grupos de aficionados, ya que se trata de defender el nombre del grupo y el colectivo. Los miembros son sobre todos jóvenes suizos o emigrantes de segunda generación, con edades de entre 14 a 25 años. Ellos ocupan empleos muy variados y proceden de categorías sociales diversificadas. Muchos son estudiantes, a veces universitarios.

swissinfo: El ministro de Deportes Ueli Maurer quiere reforzar las sanciones. Preconiza especialmente la divulgación de la identidad de los causantes de incidentes. ¿Qué piensa usted sobre esto?

R.P.: Es una medida populista que sirve únicamente para tranquilizar a los medios de comunicación y para desviar su atención, pero que no resuelve el problema. Al contrario, lo puede agravar. Poner los rostros de estos jóvenes en Internet comportaría efectos perversos, especialmente en lo que concierne a la integración profesional de éstos. Esto no hará más que reforzar su propensión a comportarse de manera inoportuna.

En mi opinión, la buena política sería ayudar a los jóvenes a comportarse correctamente y no tratar de estigmatizarlos. Se requiere más diálogo, sobre todo con los líderes de estos grupos, que desempeñan para el resto un rol muy importante en la jerarquía y en la transmisión de valores a los más jóvenes.

swissinfo: ¿Es decir que en Suiza hay retraso en materia de prevención?

R.P.: Esta no es una cuestión de retraso, la prevención simplemente no existe. No hay conciencia del problema y se da muy poca reflexión más allá de las medidas legislativas represivas. Nosotros los investigadores somos poco consultados por las federaciones deportivas o por las autoridades. Los que tienen las riendas de esta problemática son más bien la gente ligada a las fuerzas del orden, que sólo aplican medidas represivas.

La represión es útil si ayuda a cambiar el comportamiento. Hasta el momento no se puede hacer otra cosa que constatar el fracaso y hay que proponer otras soluciones. Aunque existe un gran desconocimiento de las dinámicas de grupo y de la función social de estos grupos de aficionados.

Samuel Jaberg, swissinfo.ch
(Traducción: Iván Turmo)

Violencia en Suiza

'Hooliganismo'. La violencia en los estadios apareció al comienzo de los años 80 en Suiza.

El fútbol y el hockey sobre hielo, los dos deportes de equipo más populares en el país, son los principales afectados por el fenómeno.

Según las estadísticas oficiales, en 2008 había 1.500 personas que presentaban riesgo de violencia, de los que 250 eran más peligrosos.

Incidentes. En 2008, se produjeron incidentes en un total de 80 eventos deportivos. Más de 150 personas resultaron heridas, además de más de 200 detenidos.

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Ejemplo inglés

Gran Bretaña, que se enfrentó a graves problemas de 'hooliganismo' en los 80, erradicó el fenómeno. ¿Por qué no se pueden aplicar esas medidas en Suiza?

"En Inglaterra, el precio de las entradas subió tanto que favoreció a las clases medias y altas. Los aficionados más radicales se desplazaron a las ligas inferiores o a otros lugares", según Raffaele Poli.

En Suiza no se podría hacer lo mismo, según Poli. "El espectáculo que se propone no es tan atractivo para que se pueda apartar de los estadios a todo un grupo de población, en particular los jóvenes".

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CONTEXTO

La violencia en el fútbol europeo tiene antecedentes históricos, con enfoques políticos y regionalistas:

Al Real Madrid se lo vinculó siempre con el franquismo; a Chelsea, con la extrema derecha, y lo mismo al Lazio de Roma.

En Inglaterra, los 'hooligans' gritan cada vez que se miden contra los alemanes "Two world wars, one world championship!" (¡Dos guerras mundiales, un campeonato del mundo!)

El nacimiento del 'hooliganismo' inglés es de fines de los 60, en el mismo momento en el que surgieron las barras bravas en Argentina, en 1967.

Por Diego Maradona, emblema del Napoli en los 80 y 90, es conocida en Argentina la lucha entre el norte y el sur italiano.

En Holanda también es cotidiana la lucha entre el Ajax Ámsterdam y el Feyenoord de Rotterdam.

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