¿Creen ustedes que la democracia es más fuerte que sus detractores?
Esas son algunas de las respuestas, en parte comprometidas, en parte polémicas, pero también reflexivas.
Cuando se pregunta por los enemigos de la democracia, aparecen. Así lo demuestran algunos correos electrónicos que he recibido últimamente, pero también recibí algunas contribuciones con aportes profundos a nuestro debate «¿Confía en que su país resistirá a los enemigos de la democracia?».
Otras contribuciones describen a Estados democráticos como Suiza como «autocracias». A menudo no queda claro si algunas personas que participaron ya en el debate se expresan así por miedo a la pérdida de la democracia o por gusto a la polémica. Sin embargo, esto llama especialmente la atención en el debate porque las personas participantes hasta ahora también han expresado su opinión sobre la situación en Estados autoritarios como Cuba o Venezuela.
Uno de los usuarios más activos es «Jorg Hiker», que también escribió la primera contribución al debate: «El problema es que la democracia en muchos países occidentales puede describirse como vacía o disfuncional». La elección de los «llamados partidos extremos» podría verse, en consecuencia, como «un intento desesperado» de restaurar la democracia. En su contribución parece importante la palabra «puede»: Aunque hay actores políticos que lo describen así, «Jorg Hiker» se distancia de la afirmación de que realmente sea así. Para Suiza, el usuario ve la situación algo mejor, debido a «los relativamente pocos temas políticos tabú, las considerables competencias de las autoridades locales y una clase política relativamente débil y cercana a los ciudadanos».
Visión pesimista de las democracias
Muchos usuarios adoptan una postura pesimista. Se pronuncian sobre la situación en democracias como España y Brasil. Algunos usuarios relacionan su pesimismo con el conflicto de Oriente Próximo y la postura de su país respecto a la guerra en Gaza.
El usuario «Mr.» escribe en japonés sobre una «crisis» de la democracia representativa. Critica que la clase política, una vez elegida, apenas tenga que rendir cuentas ante aquellas personas que votaron por ellas. Por ello, «Mr.» desea que su país se convierta en una democracia según el modelo suizo, con fuertes elementos de democracia directa: «Creo que deberíamos convertirnos en una democracia directa, como Suiza. Creo que las democracias indirectas se dirigen hacia el colapso».
Las descripciones de los Estados autoritarios son contundentes. El usuario «Wolland66» escribe: «En Cuba no existe nada parecido a la democracia. Solo hay un partido y cualquier opinión divergente es rechazada, ignorada y, si se insiste en ella, castigada».
Para «Wolland66», los simpatizantes internacionales del Gobierno cubano son insoportables: «Es increíble que tanta gente en Europa, que dice amar la democracia, apoye a este Gobierno, que mantiene a casi mil presos políticos, muchos de ellos solo por haber manifestado y gritado consignas, algunos de ellos con penas de más de 20 años». La contribución termina con un llamamiento contra el Gobierno y a favor de «promover elecciones libres en Cuba».
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Editado por Balz Rigendinger; versión en español, Patricia Islas
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