¿Podría un nuevo organismo de la ONU ayudar a combatir el «apartheid de género» en Afganistán?
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha decidido crear un organismo independiente para investigar y preservar las pruebas de los delitos internacionales más graves cometidos en Afganistán, incluidos los delitos contra las mujeres.
En septiembre de 2025, más de cuatro años después de que los talibanes tomaran el poder en Afganistán, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, decidió crear un «mecanismo» especializado para investigar los delitos internacionales más graves cometidos por el régimen actual y otros actores en los conflictos de Afganistán.
Su mandato consiste en «recopilar, consolidar, preservar y analizar las pruebas de los crímenes internacionales y las violaciones más graves del derecho internacional cometidos en Afganistán, y preparar expedientes para facilitar y agilizar los procedimientos penales justos e independientes». Para llevar a cabo estos enjuiciamientos, se basará en tribunales como la Corte Penal Internacional (CPI) o en países que ejerzan la jurisdicción universal.
El Consejo de Derechos Humanos en el comunicado de prensa que publicó en ese momento deploró en particular el «sistema de discriminación, segregación y exclusión dirigido contra las mujeres y las niñas» de los talibanes.
Las activistas afganas y la abogacía internacional han recibido este mensaje con agrado. Un mensaje que ha llegado en un momento en el que las ONG y la abogacía internacional están presionando a nivel mundial para que el apartheid de género se inscriba en el derecho internacional. El debate forma parte de las deliberaciones que se llevan a cabo en Nueva York sobre una nueva Convención de las Naciones Unidas sobre los Crímenes contra la HumanidadEnlace externo.
Mostrar más
¿Qué es el apartheid de género?
«Creo que es algo que necesitábamos definitivamente», reconoce Azadah Raz Mohammad, una abogada afgana exiliada que reside actualmente en Melbourne, Australia. «Con casi cinco décadas de conflicto, no hemos tenido ni una sola investigación de los crímenes atroces que diferentes actores han cometido. Tenemos grandes esperanzas y, aunque con cautela, soy optimista».
Azadah Raz Mohammad ha participado en la campaña para crear este organismo de la ONU y también es asesora jurídica de la campaña End Gender Apartheid encabezada por defensoras de los derechos de las mujeres afganas e iraníes, así como por juristas y expertos internacionales.
También apoya este nuevo mecanismo Richard Bennett, relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en Afganistán, quien afirma que el mecanismo llenará un vacío. Bennett da cuenta de las normas de derechos humanos, pero el nuevo
organismo de investigación preparará los expedientes con arreglo a las normas de un tribunal penal.
«Tiene un mandato amplio. Eso significa que puede remontarse en la historia y examinar cualquier parte que haya cometido crímenes internacionales. No se centra, por lo tanto, únicamente en los talibanes. Puede centrarse en el Gobierno anterior, puede centrarse en otros Estados, incluidos los miembros de la OTAN y Estados Unidos, si así lo desea», declara a Swissinfo.
«La financiación, un aspecto importante»
«Es un avance emocionante. Solo espero que cuente con la financiación suficiente para que sea realmente significativo», dice Sareta Ashraph, abogada penalista internacional especializada en delitos de género y profesora de la Academia de Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos de Ginebra. La votación para establecer este mecanismo se produce en un momento en el que la ONU se enfrenta a graves recortes económicos, y Mohammad comparte la preocupación por los recursos. «La financiación es un aspecto importante, y necesitamos voluntad política para generarla», reconoce a Swissinfo.
Se espera que el nuevo mecanismo de la ONU para Afganistán siga la misma línea que los de Siria y Myanmar. Su creación puede llevar muchos meses más, ya que hay que negociar los «términos de referencia», aprobar el presupuesto y contratar personal.
El Consejo de Derechos Humanos propuso un presupuesto «ordinario» de la ONU para el nuevo mecanismo, que aún debe aprobarse en Nueva York. Se espera que ocurra en las próximas semanas, pero todavía estaba pendiente en el momento de redactar este artículo [diciembre de 2025]. Al parecer, y teniendo en cuenta la crisis de financiación de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos propuso que el mecanismo se estableciera por un periodo de tres años. Bennett afirma que, según la propuesta presupuestaria, debería contar con una plantilla de 15 personas el primer año, otras 15 el segundo y alcanzar un total de 43 al final del tercer año. También necesitará infraestructura. El Consejo de Derechos Humanos, además del presupuesto de la ONU, pidió que se cree un fondo fiduciario para las contribuciones voluntarias de los Estados miembros de la ONU.
«El peor lugar del mundo para ser mujer»
Desde que en agosto de 2021 retomaron el poder en Afganistán, los talibanes han impuesto a todas las mujeres y niñas afganas restricciones cada vez más duras. Mohammad describe la situación como un sistema de apartheid de género, «un término que heredamos de nuestros predecesores, los defensores de los derechos humanos y abogados que tuvieron que luchar contra los talibanes por primera vez a finales de la década de 1990».
«Afganistán ha sido calificado como el peor lugar del mundo para ser mujer», señala Ashraph, que describe como un sistema basado en la discriminación de género, la segregación, la falta de respeto por la dignidad y la exclusión, que incluye denegar a las niñas la educación a partir de sexto grado. «Las mujeres tienen prohibido participar en la vida pública, no se les permite ir a los parques nacionales, tienen prohibido participar en programas de radio y televisión, no pueden desplazarse sin un tutor masculino. Se las empuja básicamente a desempeñar roles muy limitados, que consisten en dar a luz y criar a los hijos, además de ser objetos disponibles para la explotación sexual y para trabajos no remunerados o mal remunerados», explica a Swissinfo.
En un informe presentado en junio de 2024 al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Bennett afirma que la situación de las mujeres en Afganistán bajo el régimen talibán constituye un crimen contra la humanidad. «El criterio que utilizo es el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Me refiero en particular al delito de persecución por motivos de género; y la persecución por motivos de género es un crimen contra la humanidad en el Estatuto de Roma», cuenta. Bennett también apoya la campaña para que el apartheid de género sea reconocido como delito internacional.
El apartheid de género todavía no está reconocido como delito. El derecho penal internacional reconoce el apartheid por motivos raciales —como ocurrió en Sudáfrica— y la persecución por motivos de género como delito contra la humanidad. De hecho, la Corte Penal Internacional ha dictado órdenes de detención contra dos altos dirigentes talibanesEnlace externo por persecución por motivos de género. Ashraph celebra esta medida, pero afirma que ambos delitos no son lo mismo. El apartheid de género puede compartir hechos comunes con la persecución por motivos de género (al igual que el apartheid probablemente comparta hechos comunes con la persecución por motivos raciales), pero ella explica que el delito de apartheid tiene elementos únicos, que no se repiten en ninguna otra parte del derecho penal internacional.
Reconocer el apartheid de género supondría reconocer el alcance de los crímenes cometidos por un Estado opresor. Según Bennett, también supondría mayores expectativas para otros Estados y actores no estatales, como las empresas, de «no apoyar a un régimen en el que existen denuncias de apartheid de género».
El mecanismo de la ONU y el apartheid de género
La campaña para que se reconozca el apartheid de género como delito internacional cuenta con el apoyo de muchas ONG, con la campaña End Gender Apartheid Enlace externoa la cabeza. También cuenta con el apoyo de algunos Estados y de la ONU. Los expertos, sin embargo, se muestran reticentes a afirmar que el mecanismo pueda tener un impacto directo en el derecho internacional.
«Creo que este mecanismo tiene la capacidad de documentar, de decir que lo que están haciendo los talibanes es una forma de apartheid basado en el género, y luego investigar, decir qué efecto tiene esto en la vida de las mujeres. Y decir que esta situación no tiene parangón en el mundo, cuando los derechos fundamentales de las mujeres están prohibidos por una institución estatal, por decretos y leyes», manifiesta Mohammad.
El trabajo del mecanismo, según Bennett, tendrá «poco que ver con el apartheid de género, al menos hasta que se codifique», y eso llevará tiempo. Su objetivo, continúa, será investigar, identificar a los autores y preparar expedientes para posibles enjuiciamientos penales, que podrían llevar a cabo la CPI o los países que ejercen la jurisdicción universal.
Queda por ver si este nuevo mecanismo obtendrá el dinero suficiente para ser «increíblemente significativo», como dice Ashraph. ¿Los Estados miembros darán un paso al frente? «Queremos que el comité financiero de la ONU apruebe el presupuesto y que los Estados miembros que lo apoyan políticamente también lo apoyen económicamente», concluye Bennett.
Editado por Virginie Mangin/ds, adaptado al español por Lupe Calvo y revisado por Patricia Islas
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.