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"La reforma fiscal que pide la UE es imposible"

La delegación del Gobierno suizo en Bruselas.

(Keystone)

El presidente de Suiza y sus ministros de Finanzas y Justicia se reunieron este lunes en Bruselas con el presidente de la Comisión Europea, Manuel Durão Barroso.

La Unión Europea (UE) pide que terminen los regímenes tributarios de excepción que ofrecen algunos cantones a empresas extranjeras. Berna propone una reforma parcial que los vecinos reciben con dudas.

Bruselas recibió este lunes (15.12) a la plana mayor del gobierno suizo para compartir el pan y la sal, pero sobre todo, para discutir serenamente un tema siempre espinoso, pero recurrente en la agenda bilateral: la laxa política impositiva que disfrutan muchas empresas europeas que operan desde territorio suizo.

El anfitrión fue José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea (CE) y, de facto, jefe del Ejecutivo de la Unión Europea (UE).

La delegación helvética estuvo integrada por el presidente saliente Pascal Couchepin y su sucesor en el cargo, Hans-Rudolf Merz, ministro de Finanzas, así como por la ministra de Justicia, Eveline Widmer-Schlumpf.

Las quejas de la UE

La reunión de este lunes es un eslabón más de una cadena que inició en 2006.

Desde entonces, la UE se queja de que algunos cantones suizos, como Zug o Schwyz por citar sólo dos ejemplos, ofrecen al empresariado extranjero un sistema impositivo que compite deslealmente con el de los vecinos europeos.

Las empresas extranjeras cuya sede está basada legalmente en Suiza frecuentemente gozan de la exención parcial o total del pago de impuestos regionales y locales sobre las utilidades que generan fuera del territorio helvético.

Una estructura tributaria que le sienta mal a Bruselas, porque implica el desplazamiento de empresas rumbo a Suiza y la consecuente pérdida de ingresos para sus arcas.

El argumento oficial ha sido siempre que el proceder helvético viola el acuerdo económico que norma la relación entre Suiza y la UE desde 1972.

Benita Ferrero-Waldner, comisaria de Asuntos Exteriores de la UE, ha expresado públicamente en reiteradas ocasiones que Suiza posee un acceso privilegiado al mercado europeo y que debe asumir los compromisos recíprocos que esto entraña.

La comisaria no condena las tasas impositivas bajas para las empresas, sino el hecho de que los cantones exenten del pago de impuestos los ingresos obtenidos en el extranjero.

La cita en Bruselas

La cita celebrada este lunes en Bruselas se realiza justo una semana después (09.12) de que los 27 ministros de Asuntos Exteriores de la UE aprobaran -sin discusión previa- un informe sobre las relaciones bilaterales entre la UE y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) que involucra a Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein.

Un documento que fue especialmente crítico con Suiza, al afirmar que la "UE invitaba a Suiza a suprimir las concesiones que algunos cantones ofrecían a las empresas foráneas".

Los europeos pidieron una "nueva doctrina bilateral" y el fortalecimiento de su relación.

Apenas 24 horas después, el Ministerio suizo de Finanzas anunció una reforma que había analizado durante meses. Y dejó claro que Suiza no podría aplicar una tasa de impuestos uniforme a las ganancias de las empresas –como lo desearía Bruselas-, porque esto desincentiva el crecimiento empresarial y dañaría la solidez financiera de los cantones.

Sin embargo, ofreció suprimir las llamadas 'empresas buzón', aquellas que se crean y domicilian en Suiza sólo para obtener los beneficios fiscales, pero operan casi todo el tiempo en el extranjero y no generan ni empleos ni valor agregado para los suizos.

Una reforma imposible

En el almuerzo se abordó este debate y se revisó la propuesta suiza. Tras el encuentro, el presidente Pascal Couchepin afirmó a la prensa que Suiza tiene la intención de dirimir las diferencias con la UE en los temas de fiscalidad.

Pero fue contundente al afirmar que "la reforma que pide la UE es imposible". Suiza deberá respetar las necesidades propias de su economía y su sistema productivo.

"La abolición de las empresas buzón implicará que alrededor de 10.000 compañías pierdan el estatus legal (que tienen en Suiza) y todo esto se hará en busca de un mejor entendimiento con la UE".

José Manuel Durão Barroso, por su parte, fue cortés pero parco al término de la cumbre entre los dos países.

El presidente de la Comisión Europea afirmó que Suiza da pasos en el camino correcto, pero manifestó que tiene dudas sobre el alcance y los mecanismos que habrán de utilizarse para la reforma impositiva suiza.

Eliminar las 'empresas buzón' es muy positivo, pero es importante saber cómo y en cuánto tiempo sucederá.

Tras la despedida, Berna y Bruselas saben que lo único seguro en su relación bilateral es que su visión sobre los temas tributarios siempre será diferente.

swissinfo, Andrea Ornelas

Contexto

En Suiza se cobran impuestos federales, cantonales y comunales.

Los cantones manejan de forma autónoma su política de impuestos y compiten entre sí para ganar contribuyentes, y con ello, nuevas vías de ingreso. Las empresas son uno de sus principales blancos.

Como resultado de la oferta de condiciones tributarias preferenciales a los corporativos por parte de los cantones, Bruselas acusa a Berna de violar el Acuerdo de Libre Comercio firmado por ambos en 1972, y eje de su relación económica.

En su defensa, Suiza argumenta que en 1972 no había intención alguna de armonizar los sistemas fiscales de los países miembros de la UE, por lo que no hay práctica violatoria alguna, sino autonomía en las decisiones tributarias cantonales.

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Datos clave

De acuerdo con datos de la Administración Federal de Contribuciones de Suiza, los cantones que ofrecen los sistemas impositivos más favorables para las empresas son Zug, Obwald, Vaud, Schwyz y Neuchâtel.

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SUIZA, EN EL 'TOP' TRIBUTARIO

Suiza es el segundo país europeo más atractivo a escala mundial por la política de impuestos que ofrece a las empresas, sólo superado por Irlanda en el Viejo Continente, según un estudio de 2007 realizado por el Banco Mundial y la consultora internacional PricewaterhouseCoopers (PwC).

El estudio analizó 178 economías y ubicó a Suiza en el sitio 24 a escala mundial, y como se dijo, en el número dos de Europa, por delante de economías vecinas como España, Alemania, Francia o Italia, y también de los países de Europa del Este, caracterizados por ofrecer ventajas impositivas a las empresas extranjeras que se asientan en su territorio.

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