2003, cuesta arriba para las empresas suizas

El 2003 fue un año complejo para los negocios helvéticos. Keystone

Los gigantes del espectro helvético de los negocios, como Swiss, Swisscom, FFS o Swisslife, enfrentaron serios problemas para sanear sus finanzas y garantizar su permanencia en el mercado.

Este contenido fue publicado el 22 diciembre 2003 - 16:46

Los 365 días transcurridos escribieron historias de recortes de personal y emisión de papel de deuda para financiarse.

En el ámbito de los negocios, la aerolínea Swiss marcó la historia más importante del 2003 ya bien avanzado el año.

Luego de sostener negociaciones con Lufthansa y British Airways, el 23 de octubre se concretó una alianza estratégica con los británicos (vía Oneword), que permitió un respiro a sus adoloridas finanzas.

Y es que Swiss está en problemas financieros desde hace años, pero éstos se agudizaron durante el 2003, porque el Consejo Federal (gobierno) le notificó el 25 de junio que no volvería a rescatarla financieramente.

Si quería sobrevivir, debía entonces tomar drásticas medidas financieras. Entre ellas, la eliminación de 25 destinos de vuelo, para quedar en 71 o la reducción de 29 aviones de su flotilla, para conservar 79.

Pese a ello, no ha logrado enderezar el vuelo. William Meaney, su director comercial hasta el 23 de noviembre, tenía previsto regresar a la empresa a los números negros antes de concluir el 2003, lo que no fue posible.

La empresa cerró sus cuentas con una pérdida superior a los 600 millones de francos suizos, una de las razones por las cuales Meaney renunció.

Telecomunciaciones

Swisscom es otro gigante empresarial helvético que dio mucho de qué hablar durante el 2003. El miércoles 26 de febrero, en particular, se convirtió en una fecha que jamás será olvidada por la empresa.

El gobierno confirmó que se reducirían las tarifas de interconexión para facilitar la competencia de Orange y Sunrise en el mercado telefónico helvético.

Swisscom se inconformó de inmediato y la Comisión Federal de la Comunicación (Cofeco) tomó cartas en el asunto para ver quién tenía la razón.

El 26 de marzo, Swisscom despertó nuevamente con el pie izquierdo. Sus directivos dieron a conocer sus resultados financieros revisados para el 2002 –magras utilidades de 685 millones de francos suizos antes de impuestos- lo que era una mala noticia de cara a un incierto futuro para la telefonía móvil.

El desenlace: una agresiva estrategia de reducción de costos, que implicó un recorte de 1.050 puestos de trabajo a lo largo del año. Su platilla en diciembre del 2003 cerrará en 16.500 empleados.

Y para rematar el año, el 7 de noviembre, la Cofeco falló en contra de Swisscom en el tema de la interconexión, por lo que el gigante azul deberá bajar sus tarifas de forma retroactiva para el periodo 2000-2003. Esto implicará nuevos recortes de personal (al menos 600 para el 2004).

Ascom, por su parte, también vivió un tortuoso 2003. Decidió aumentar su base de capital en 74,25 millones de francos suizos y despedir a unos 1.120 empleados en menos de 12 meses, para dejar su planilla laboral en 5.000 trabajadores.

Rieles en rojo

Como recordamos, los Ferrocarriles Federales Suizos (FFS) pasaron a ser sociedad anónima a partir de 1999. El 2003 fue el primer año en el que sus balances arrojaron números rojos.

Aunque el tema se discutió desde marzo, el 14 de junio decidieron realizar provisiones para fortalecer en 2.000 millones de francos suizos sus arcas, pero de forma escalonada a lo largo de 14 años.

El asunto es importante, pues sin estos recursos, FFS no sería capaz de enfrentar los compromisos financieros ligados a su caja de pensiones.

En tanto, la aseguradora Swiss Life –que está en el mercado desde 1857- también trabajó en el 2003 para salir a flote en materia financiera y anunció una estrategia a largo plazo (4 de abril).

Realizó una oferta pública convertible (350 millones de francos suizos), que le permitirá reducir los intereses de sus filiales Rentenanstalt/Swiss Life. La operación simplificará la estructura accionaria del grupo.

Anunció también (27 de mayo) su nuevo consejo directivo, compuesto por Bruno Gehrig, Paul Embrechts, Rudolf Kellenberger, Peter Quadri, Pierfranco Riva y Francisca.

Las buenas noticias

No todo fue complejidad y pérdidas en este 2003. El Credit Suisse Group (CSG) reportó buenas noticias, tras la pérdida récord de 2.148 millones de francos suizos que había registrado en el 2002.

El CSG decidió vender las sociedades como Winterthur, el grupo de seguros a través del cual tenía presencia en Italia, Gran Bretaña y Estados Unidos, lo que le permitió reducir sus costos.

Y el buen paso seguido durante el 2003 le permitirá cerrar el año con utilidades por 2.000 millones de francos suizos.

swissinfo, Andrea Ornelas

Contexto

El 2003 fue complejo para los negocios helvéticos. Luego de sostener negociaciones con Lufthansa y British Airways, el 23 de octubre Swiss concretó una alianza estratégica con los británicos.

En Swisscom, una agresiva estrategia de reducción de costos implicó un recorte de 1.050 plazas a lo largo del año. Su platilla en diciembre del 2003 cerrará en 16.500 empleados.

Ascom decidió aumentar su base de capital en 74.25 millones de francos suizos y despedir a unos 1.120 empleados en menos de 12 meses, para dejar su planilla laboral en 5.000 trabajadores.

FFS pasó a ser sociedad anónima a partir de 1999. El 2003 fue el primer año en el que sus balances arrojaron números rojos.

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