Adiós a la revolución bolivariana

Hugo Chávez asumió la presidencia en febrero de 1999. Keystone Archive

Venezuela vive días complejos. La forzada dimisión de Hugo Chávez abre una incierta situación política. La opinión de un analista.

Este contenido fue publicado el 12 abril 2002 - 15:08

"Es obvio que el presidente Hugo Chávez y su gobierno estarán en la mira de la política internacional norteamericana, aun cuando Washington adoptara una posición oficial a favor del diálogo y el respeto de las instituciones democráticas", afirma Bruno Rütsche, coordinador del Grupo de Trabajo Suiza-Colombia, con sede en Lucerna.

Educador especializado, Rütsche vivió tres años en Colombia, y la experiencia adquirida durante ese tiempo lo convirtió en uno de los más agudos analistas suizos de la región andina.

"Sin evaluar la gestión del gobierno venezolano, es importante recordar que hubo, especialmente en los últimos meses, una fuerte campaña publicitaria de sectores empresariales y de gran poder económico, que argumentaron que Chávez se mostraba complaciente con la guerrilla colombiana e incluso que prestaba su territorio a grupos armados", señala Rütsche al buscar las posibles causas de la actual crisis venezolana.

En el plano de las relaciones Colombia-Venezuela, ejecutó políticas globalmente correctas con respecto a los refugiados colombianos que cruzaban la frontera común huyendo de la guerra civil. "Hay más de un millón de colombianos en Venezuela, realidad no siempre fácil de manejar" precisa Rütsche en su diálogo exclusivo con swissinfo.

Las tensiones con Chávez subieron de tono porque éste se opuso a "los vuelos de control aéreo propiciados por los militares estadounidenses con el pretexto de controlar la acción del narcotráfico. Chávez adujo siempre que la política antidroga debía ser el resultado de acuerdos internacionales amplios y no bilaterales entre algunos pocos Estados".

Presión en aumento

Además de los espinosos temas mencionados, el gobierno de Chávez se había visto, en los últimos meses, sometido a una creciente presión por parte de sectores sindicales, empresariales y grupos de militares, tal como lo confirmó en un reciente diálogo telefónico con swissinfo, desde Caracas, el periodista y analista venezolano Andrés Cañizales, corresponsal de la agencia Inter Press Service (IPS).

"El país se caracteriza hoy por una marcada falta de diálogo entre las distintas fuerzas políticas y sociales", subrayaba Cañizales hace apenas unos días, sin descartar entonces la posibilidad de un golpe de Estado, como consecuencia de la progresiva pérdida de apoyo parlamentario y social al gobierno.

Aseguraba entonces el periodista que "Chávez sigue siendo un dirigente comunicador, con sólidos contactos con los sectores más pobres de la población, pero no tiene la correspondiente capacidad de gestión para resolver los grandes temas de fondo que vive Venezuela". "Es una especie de presidente carismático de un gobierno autoritario, encerrado en sí mismo", sintetizó.

Personaje polémico

Apreciado hasta la idealización por unos y odiado a muerte por otros, Chávez y su proyecto de la "revolución bolivariana" han constituido uno de los fenómenos políticos más imprevisibles y de más complicado encuadre en América Latina

Su solidaridad explícita y sin reparos con Cuba; el contacto con dirigentes de algunos países árabes mal vistos por occidente, como el caso de Irak, y su política de apoyo petrolero con precios preferenciales para las naciones empobrecidas de Centroamérica y el Caribe, no siempre fueron bien entendidos por sus detractores.

Tampoco lo fue su contradictoria política interna. Las cifras oficiales indican para los últimos meses un crecimiento del 3.5 % de la economía - a pesar de la crisis regional y mundial-; un descenso acelerado de la inflación del 103 % al 12.3 %; la recuperación sostenida de las reservas internacionales que superan hoy los 15 mil millones de dólares.

El índice de la educación primaria se traduce en la matrícula de más de un millón de alumnos en la actualidad, las perspectivas parecen mejorar, pero al mismo tiempo, se constata que el 80 % de la gente sigue viviendo en los límites de pobreza.

Es la paradoja de una nación rica en petróleo, en la que, sin embargo, sólo el 2% de la población controla, como siempre, el 60% de la tierra.

Dados los hechos políticos recientes, propios y extraños se preguntan si la acción militar en Venezuela no plantea el riesgo de despertar viejos fantasmas del pasado en América Latina.

Sergio Ferrari

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo