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Varios técnicos sanitarios atienden el 3 de abril de 2017 a una mujer herida en el atentado en la estación de metro del Instituto Tecnológico, en San Petersburgo (Rusia)

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"Me estallaron los tímpanos", cuenta Vladimir Zajarshenko, un estudiante que se encontraba en el tren de metro de San Petersburgo en el que explotó la bomba. Le asombró que no cundiera el pánico entre los pasajeros.

"Sucedió en un segundo. No me di cuenta de nada", explica a los periodistas este joven de 22 años de edad, originario de la ciudad de Irkutsk, cerca del lago Baikal, en declaraciones en el hospital Djanelidzé, al que fue trasladado.

Estaba en el vagón número tres de la línea dos del metro de San Petersburgo, la segunda ciudad más importante de Rusia, sin "prestar atención a nadie", cuenta. A media jornada, el metro no va lleno, pero él prefirió viajar de pie.

"La explosión se produjo a mi derecha. Sufrí un traumatismo, me estallaron los tímpanos", afirma.

A pesar de la explosión, el metro siguió su ruta hasta la estación siguiente. A Vladimir le impresionó la ausencia de pánico. "Cuando el vagón se detuvo en (la parada) Instituto Tecnológico, las personas treparon por una ventana rota e hicieron cola sin pánico para salir" de la estación, recuerda.

El metro de San Petersburgo es uno de los más profundos del mundo y la estación del Instituto Tecnológico, abierta en 1955, está a 40 metros de profundidad.

"Corrí hacia las escaleras mecánicas y subí a la calle", añade Vladimir, quien asegura que los transeúntes "comenzaron a ayudar a los heridos", entre los que se encontraban los pasajeros del vagón, "sucios y manchados de sangre".

El estudiante intentó contactar con sus padres, que residen en Irkutsk, pero la cobertura telefónica era pésima. "Llamé a mi tía, que vive en San Petersburgo", prosigue.

Un poco más tarde, consiguió hablar con su padre. En ese momento, le entró el pánico. "Me temblaba todo el cuerpo", recuerda.

Las autoridades, que han abierto una investigación por acto terrorista, atribuyen el atentado suicida a Akbarjon Djalilov, de 22 años, del que hallaron los restos y que, según ellas, había colocado la segunda bomba, desactivada en otra estación.

Los servicios secretos de Kirguistán afirmaron a la AFP que Djalilov nació en la región kirguís de Osh, una zona de la que proceden muchos de los yihadistas de la organización Estado Islámico (EI). Luego se nacionalizó ruso, según el comité de investigación.

El último balance de la ministra de Sanidad rusa, Veronika Skovotsov, es de 14 muertos, mientras 49 personas siguen hospitalizadas.

AFP

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