El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir, y su rival, el exvicepresidente Riek Machar, recibieron la semana pasada un plazo de 100 días para formar un gobierno de unidad nacional que una vez más no lograron establecer.

Unificación del ejército, acuerdo sobre el número y la delimitación de las fronteras de los estados regionales que componen al país más joven del mundo, las cuestiones clave que deben resolverse a mediados de febrero de 2020 son tan ambiciosas como el plazo fijado.

No es la primera vez que Salva Kiir y Riek Machar fracasan en la aplicación de un acuerdo de paz que ellos mismos firmaron. La desconfianza entre los dos hombres es profunda y la guerra estalló en diciembre de 2013 cuando Kiir, un dinka, acusó a Machar, entonces su vicepresidente, miembro de la etnia nuer, de instigar un golpe de estado.

El conflicto, caracterizado por atrocidades masivas, causó unas 380.000 muertes y obligó a 4 millones de personas a huir de sus hogares.

Tras el fracaso de un primer acuerdo de paz, firmado en agosto de 2015 y marcado por un alto el fuego pisoteado apenas firmado, los dos rivales concluyeron uno nuevo, en septiembre de 2018, acompañado de un alto el fuego, esta vez globalmente bien respetado.

Ambos hombres se comprometieron a formar un gobierno de unidad nacional para mayo de 2019 pero, debido a la falta de progresos en cuestiones cruciales, el plazo se prorrogó inicialmente hasta mediados de noviembre y ahora hasta mediados de febrero 2020.

-Un ejército unificado-

El acuerdo de paz de 2018 prevé el acantonamiento de los combatientes, leales y rebeldes y, tras un período de entrenamiento, la formación de un ejército nacional unificado.

Pero la falta de financiación y la desconfianza no permitieron crear esta fuerza conjunta de 83.000 hombres.

Kiir prometió 100 millones de dólares para este programa, pero sólo se ha desbloqueado una fracción de la suma, explica a la AFP Alan Boswell, especialista en Sudán del Sur para el grupo de estudio International Crisis Group (ICG).

El número y la delimitación de los estados regionales es probablemente una cuestión aún más espinosa. En 2011, año en que Sudán del Sur alcanzó la independencia, había 10 estados regionales. Desde entonces, su número aumentó a 32, lo que los detractores del presidente Kiir consideran como maniobra para debilitar a los feudos de la oposición.

-Cruce de caminos-

La última prórroga de 100 días concedida por los dirigentes de la región agudizó más las críticas hacia Kiir y Machar.

El diplomático estadounidense especialista en África Tibor Nagy cuestionó el mismo día "sus capacidades para continuar liderando el proceso de paz", preguntándose si otros 100 días ser la solución.

Ni siquiera el Papa Francisco, que besó los pies de los dos rivales sursudaneses durante un retiro espiritual organizado en el Vaticano en abril, pudo arrebatarles verdaderos avances diplomáticos.

Sin embargo, el cese del fuego, decretado en virtud del último acuerdo de paz, dió lugar a una de las treguas más largas que conoció el país desde 2013. No obstante, continúan los combates en zonas localizadas bajo el control de agentes no signatarios del acuerdo de paz.

En octubre, la ONU subrayó que la tregua había permitido un aumento de la producción agrícola, una mayor libertad de circulación y un mejor acceso de las organizaciones humanitarias en el terreno. Asimismo, está aumentando la producción de petróleo crudo, que es el principal recurso del país.

Si las partes beligerantes logran llegar a un acuerdo sobre las cuestiones clave planteadas, se podría organizar elecciones democráticas para 2022.

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