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Abdelghani Merah, el hermano de Mohamed Merah, que asesinó a siete personas en Toulouse, Francia, en marzo de 2012, durante una entrevista en televisión en París el 13 de noviembre de 2012 para promocionar su libro 'Mi hermano, ese terrorista'

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Abdelghani Merah es la oveja negra de la familia Merah, el que denunció las matanzas perpetradas por su hermano Mohamed en 2012. Vivió varios años infernales, pero hoy se repone y obra por la desradicalización de los jóvenes atraídos por el yihadismo.

Tiene casi 40 años, la cabeza rapada, los ojos claros y un brazo minusválido, secuela de un accidente de moto. "De perfil" se parece mucho a Mohamed. Vive discretamente porque sabe que está amenazado. Habla como camina, tratando de pasar desapercibido, y no quiere que se sepa donde vive.

No olvidará nunca esa mañana de marzo de 2012, cuando, al encender el televisor, reconoció la calle en la que vivía su hermano. "El asesino de la moto" era él. "Llegué corriendo, en pánico. Los policías creyeron que quería atacarlos. Pero yo sólo quería ayudarlos a negociar con Mohamed", cuenta Abelghani a la AFP.

Sabía que eso pasaría. Ya en 2003 "había señalado a mi otro hermano, Kader, que se hacía llamar Bin Laden" en el barrio. Abdelkader Merah es juzgado en la actualidad por complicidad en los crímenes de su hermano Mohamed, que mató a siete personas, entre ellas tres niños, en la región de Toulouse entre el 11 y el 19 de marzo de 2012.

Abdelghani cree que son los padres los que expandieron la "tierra fértil" para la radicalización y el antisemitismo de sus hermanos y de su hermana Suad. "Mi madre decía siempre que los árabes han nacido para detestar a los judíos. Y mi padre estimaba que los palestinos tienen razón de hacerse estallar y que los israelíes tienen lo que se merecen", dice.

- Oveja negra -

Abdelghani dice que "no sabe" por qué no es como ellos. "Yo era un buen portero, con propuestas de clubes de fútbol reputados, quizá mi apertura viene de ahí", reflexiona.

Su vida supone una difícil serie de rupturas con su familia. La primera, cuando se enamoró de una mujer judía. Algo insoportable para Abdelkader, que lo apuñaló gravemente.

La segunda cuando filmó a su hermana sin que ella se diera cuenta diciendo que estaba "orgullosa" de su hermano Mohamed por haber cometido los atentados.

Abelghani escribió después un libro, 'Mi hermano, ese terrorista'. Para su familia fue la última traición. "Para ellos, yo había hecho lo peor: la denuncia. Perdí a todos mis amigos de un día para otro", declara.

A finales de 2012, se fue de Toulouse junto con su compañera y su hijo y se refugió en la casa de su cuñado en otra ciudad del sur de Francia. "Creí que después del libro estaría aliviado, pero en realidad estaba deprimido. Mi familia me recriminaba más a mí (lo que había hecho) que a Mohamed. Sentía mucha pena por ellos, no se daban cuenta de lo que hacían al idolatrarlo de esa manera". Para ellos, Mohamed "no mató niños, sino judíos".

A partir de ahí, Abelghani se fue hundiendo, se separó de su compañera. Llamarse Merah hacía que le fuera imposible encontrar alojamiento o trabajo. La sociedad también lo rechazaba.

- "Romper el mito" de Mohamed -

Se mudó de nuevo de ciudad y vivió con grandes dificultades de su pensión de minusválido, hasta el día en que Mohamed Sifaui, el periodista que lo ayudó a escribir su libro, lo invitó a un coloquio sobre la desradicalización realizado en París.

Allí encontró a miembros de la asociación Entr'autres y apareció la idea de actuar con ellos. "Yo puedo aportar algo, romper el mito de Mohamed. Decirles a los jóvenes que mi hermano era débil" y que "se dejó robar el cerebro". A las madres "trato de reconfortarlas, de decirles que lo que ellas hacen es esencial. Si Mohamed hubiera tenido amor, no se habría convertido nunca en Mohamed Merah", afirma Abdelghani con voz mesurada.

"También les advierto: si hay un salafista en la familia, hay que cortar sus lazos con los otros" porque los atentados de Bruselas y de París demuestran el lugar que ocupa la hermandad en la yihad.

"Abdelghani aporta la verdad sobre el personaje de su hermano, rompe con la idea de heroicidad. Muestra que el extremismo político-religioso se construye en el medio familiar, como en las familias nazis", explica Patrick Amoyel, profesor de psicopatología y miembro fundador de la asociación Entr'autres.

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AFP