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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, sonríe durante una reunión el 17 de junio de 2015

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En Barcelona, la indignación crece. Medio año después de lanzar un plan municipal para acoger a los huidos de guerras como las de Siria o Irak, los refugiados siguen sin llegar y algunos se plantean ya actuar directamente saltándose la competencia estatal.

"Nos llena de rabia. La ciudad está preparada a nivel técnico, tenemos todos los servicios a punto y la ciudadanía los espera con los brazos abiertos. Pero no llegan", asegura a la AFP la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, antigua activista antidesahucios.

Mientras el jueves los países de la Unión Europea se enzarzaban en Bruselas en agrias discusiones sobre esta crisis, el Ayuntamiento de la segunda urbe española presentaba su plan 'Barcelona Ciudad Refugio', abriéndose a una acogida masiva de solicitantes de asilo.

Cuando Colau lanzó en agosto esta iniciativa, correos electrónicos de centenares de ciudadanos saturaron la dirección habilitada para ofrecer colaboración. Su ejemplo fue seguido rápidamente por otras ciudades españolas como Madrid, Valencia, Pamplona o Cádiz. Ante esta ola de solidaridad, el Gobierno español aceptó aumentar de 2.749 a 17.680 personas la cuota de refugiados reubicados desde el resto de Europa.

"Hasta ahora sólo han llegado 18, una cifra ridícula", denuncia a la AFP Pascale Coissard, portavoz en Cataluña de la comisión de ayuda al refugiado, una de las encargadas de atender a este colectivo.

En los últimos meses, han reforzado sus servicios para adaptarlos a la acogida de parte de más del millón de personas que llegaron al continente en los últimos meses huyendo de Siria, Irak, Afganistán o Eritrea. De momento, han ampliado de 10 a 41 las plazas de acogida en Cataluña y pronto abrirán 50 más. También han reforzado su servicio médico y psicológico y están ofreciendo formación a municipios de la zona sobre cómo tratar a estas personas.

Cruz Roja de Cataluña está reclutando a trabajadores sociales, intérpretes y asesores laborales y dispone de tres recintos con hasta 200 plazas para una situación de emergencia.

"Nosotros estamos preparados, sólo falta articular los últimos recursos que se implementarán cuando esto ya sea inminente", explica Óscar Barbero, director de intervención social de Cruz Roja en Cataluña. "Pero estamos trabajando a ciegas, sin saber cuándo llegarán, cómo llegarán ni cuántos llegarán", agrega.

"El principal problema es que el Gobierno no facilita ningún tipo de información", denuncia Ignasi Calbó, coordinador del plan 'Barcelona Ciudad Refugio' del Ayuntamiento, que destinó 10,5 millones de euros a este efecto.

"Lo tenemos listo, sólo falta que lleguen. Pero la respuesta de Europa es desesperantemente lenta", añade Coissard.

- "Europa, cómplice de los naufragios" -

De los 160.000 solicitantes de asilo que debían ser reubicados, sólo 600 han sido relocalizados. Para colmo, cada vez son más los países que cierran sus fronteras o limitan la entrada o los derechos de los exiliados.

"Europa está quedando retratada en el espejo. Las imágenes que vemos cada semana de niños ahogados cuestionan directamente el sentido del proyecto europeo", denuncia Colau. "En verano iremos a bañarnos a la playa, en el mismo mar donde cada semana muere gente porque Europa no está habilitando un pasaje seguro. Y mientras no lo haga, será cómplice de estas mafias y de estos naufragios", critica.

Ante el bloqueo en Bruselas, el Ayuntamiento quiere que las ciudades europeas tomen cartas en el asunto. Desde hace meses trabaja con asociaciones de urbes europeas, como Eurocities o Metropolis, para presionar a las instituciones comunitarias.

Ahora pasarán a la acción directa, explica Colau. Por el momento, están ultimando convenios de colaboración con municipios desbordados por la ola migratoria, como Atenas y Lesbos, en Grecia, o Lampedusa, en Italia, a los que ofrecerán apoyo técnico para hacer frente a esta situación.

"Habrá un momento en que las ciudades nos cansaremos de esperar", señala Calbó, abriendo la puerta a asumir algunas competencias en materia de asilo correspondientes al Gobierno español. "Es una competencia estatal, pero hay un nivel humanitario que no lo podemos obviar. Y los derechos humanos están por encima de la legislación europea", advierte, sin entrar en más detalles.

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AFP