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Acercamiento con Rusia entre las prioridades del G7 liderado por Italia

el jefe del gobierno italiano Paolo Gentiloni en la tradicional rueda de prensa de fin de año celebrada en Roma, el 29 de diciembre de 2016 afp_tickers
Este contenido fue publicado el 29 diciembre 2016 - 20:31
(AFP)

El acercamiento con Rusia figura entre las prioridades que Italia se ha fijado como presidente del G-7 a partir de enero, anunció este jueves el jefe del gobierno italiano Paolo Gentiloni.

"Italia intentará usar su presidencia en el G7 (grupo de siete países más industrializados) para generar nuevas relaciones con Rusia", aseguró Gentiloni en la tradicional rueda de prensa de fin de año celebrada en Roma.

El jefe de gobierno, al poder desde hace 15 días y quien antes ejercía como ministro de Relaciones Exteriores, considera clave "evitar un retorno a la lógica de la guerra fría", dijo.

"No tiene sentido en la situación actual", recalcó al rechazar las tensiones que dominaron por años las relaciones de Estados Unidos y Europa con la disuelta Unión Soviética.

Tras el fin de la Guerra Fría y durante un tiempo Rusia se retiró de la escena global, pero ahora ha regresado con fuerza, desea consolidar su posición cerca de casa y restaurar su antiguo papel en el mundo.

Rusia fue marginada del grupo de países más ricos del planeta en 2014 debido a la crisis en Ucrania y la anexión de Crimea.

Interrogado sobre los cambios que genera la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, Gentiloni reconoció que el multimillonario podría "introducir novedades" a nivel mundial, pero que ello no pone en tela de juicio "la alianza con Estados Unidos ni el deseo de trabajar con nuestro principal aliado en el campo geopolítico, en la seguridad y en la OTAN", precisó.

Otra de las prioridades del gobierno de Gentiloni será el de seguir encarando el fenómeno de la migración.

La muerte en el Mediterráneo este año de un número récord de migrantes, más de 5.000 murieron o desaparecieron en la travesía, y la llegada de más de 180.000 migrantes, es un reto para las autoridades italianas.

"El Mare Nostrum (como lo llamaban los romanos) no debe convertirse en mare nullius", es decir en el mar de nadie, advirtió Gentiloni.

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