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Velas en memoria de las víctimas del incendio en una discoteca de Bucarest, el 31 de octubre de 2015, al día siguiente del mortal incendio

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La investigación sobre el mortal incendio en una discoteca de Bucarest continuaba este domingo en un ambiente de indignación, en el que la prensa acusaba a los propietarios del local y a las autoridades de "irresponsabilidad".

Otras tres personas fallecieron en la madrugada del domingo, por lo que el balance de víctimas mortales aumentó a 30, informó el secretario de Estado del Interior, Raed Arafat.

De los 146 heridos hospitalizados, 35 "están en estado crítico" y unos 40 en estado grave, dijo por su parte el ministro de Sanidad, Nicolae Banicioiu.

En tanto, unas 10.000 personas, según la gendarmería, marcharon desde la emblemática plaza de la Universidad --escenario del levantamiento popular hace 25 años contra el régimen comunista-- hasta el lugar de la tragedia, que sembraron con flores y velas como muestra de solidaridad con las víctimas.

La Fiscalía General debe escuchar a los tres accionistas del club Colectiv, la discoteca instalada en una antigua fábrica de zapatos en el centro de la capital rumana en la que tuvo lugar la tragedia.

"¿Coincidencia, maldición o indolencia criminal?", se preguntaba este domingo la portada del diario Evenimentul Zilei, que asegura que otras dos discotecas de uno de los dueños de Colectiv fueron arrasadas por incendios en los últimos años.

Por su parte, el editorial del periódico Gandul acusaba a las autoridades de no haber endurecido los controles en los bares nocturnos después de otros accidentes similares, aunque menos mortíferos.

"¿Quién es el responsable de que estemos más conmocionados por el 'número de muertos' que por la propia muerte?", se pregunta.

El jefe del Estado, Klaus Iohanis, por su parte, llamó de manera enérgica a cambiar la sociedad rumana, roída por la corrupción a su parecer. "No debemos tolerar más la incompetencia de las autoridades, la ineficacia de las instituciones, y no podemos dejar desarrollarse más a la corrupción, al punto que termina por matar", dijo este domingo de noche en una alocución televisada.

Según los testigos, entre 300 y 500 jóvenes habían acudido al local el viernes para ver un concierto de la banda de rock Goodbye to Gravity, cuando un espectáculo pirotécnico desencadenó un incendio.

En ese momento solo había una puerta abierta y el club no disponía de ninguna salida de emergencia. Además, se habían empleado materiales inflamables de mala calidad para el aislamiento acústico, lo que aceleró la propagación del fuego, según una fuente policial.

La discoteca tampoco contaba con las autorizaciones para celebrar conciertos ni espectáculos pirotécnicos, según Raed Arafat.

- Muestras de solidaridad -

Los investigadores pasaron unas diez horas el sábado en el lugar del siniestro para recoger pruebas, y ahora deben centrarse en las declaraciones de los testigos.

"Hemos identificado a los heridos hospitalizados cuyo estado de salud les permite contar lo que ocurrió", indicó la fiscalía.

Según varios testimonios, la mayoría de las víctimas se intoxicaron por el espeso humo que invadió el local, antes de ser alcanzados por las llamas.

"Para poder salir, tuve que pisar los cuerpos de los que yacían inconscientes delante de la única puerta abierta", narró uno de los supervivientes.

Ante este drama, el más grave en Bucarest en décadas, se extendió por toda Rumanía una ola de solidaridad.

Cientos de personas corrieron a los centros de transfusión de la capital y de otras grandes ciudades para donar su sangre.

En internet se multiplicaron las muestras de solidaridad con las familias de las víctimas, y varios artistas anunciaron su intención de entregarles los ingresos de sus futuros conciertos.

Los resultados de las primeras autopsias revelaron que las víctimas murieron intoxicadas por inhalación de monóxido de carbono y otros gases tóxicos, según fuentes médicas citadas por la agencia de prensa rumana Mediafax.

AFP