Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

La cubierta de un Corán, el libro sagrado del Islam, entre los restos de un vehículo destrozado por la triple explosión cerca de un templo chií, en Sayyida Zeinab, a las afueras de Damasco, el 31 de enero de 2016

(afp_tickers)

Al menos 70 personas murieron este domingo en una triple explosión cerca de una mezquita chií al sur de Damasco, un ataque reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) que coincide con las negociaciones de paz sobre Siria en Ginebra.

Un coche bomba estalló frente a una estación de autobús cerca de la mezquita de Sayeda Zeinab, al sureste de la capital siria, informó la agencia Sana. Luego, dos kamikazes se hicieron estallar cuando la gente se comenzó a congregarse en el lugar de la explosión, dejando 110 heridos.

Un fotógrafo de la AFP describió desde el lugar del ataque importantes daños, incluyendo un profundo cráter en el suelo provocado por las explosiones.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), 71 personas murieron en las explosiones, incluyendo a cinco niños.

En un comunicado divulgado en las redes sociales, el grupo yihadista Estado Islámico reivindicó de inmediato el atentado.

"Dos soldados del califato llevaron a cabo operaciones en una guarida de infieles en la zona de Sayeda Zeinab", dijo el grupo radical suní.

Los chiíes son a menudo blanco de grupos yihadistas, entre ellos el EI, que considera a los miembros de esta comunidad como herejes.

La mezquita de Sayeda Zeinab alberga el mausoleo de una de las nietas del profeta Mahoma y a él peregrinan diariamente muchos chiíes procedentes de Irán, Irak, el Golfo y Líbano.

En febrero de 2015, la mezquita ya fue blanco de un atentado suicida que dejó cuatro muertos y 13 heridos. Ese mismo mes, una explosión contra un autobús de peregrinos chiíes libaneses mató al menos a nueve personas en un ataque reivindicado por el Frente al Nusra, la rama siria de Al Qaida.

Inmediatamente después del atentado, las fuerzas de seguridad acordonaron el perímetro e instalaron puestos de control. Miembros del grupo chií libanés Hezbolá también se desplegaron para mantener la seguridad en el lugar, según el OSDH.

Hezbolá, fiel aliado del presidente sirio, Bashar al Asad, ha enviado a combatientes para apoyar a las tropas del Gobierno contra la rebelión que empezó en marzo de 2011.

El atentado coincide con la reunión en Ginebra de delegados del régimen sirio y de la oposición, que participan en conversaciones de paz auspiciadas por la ONU para poner fin a cerca de cinco años de guerra. El proceso de paz se tambaleaba ya incluso antes de haber comenzado, aunque este domingo se registraron avances.

Al final de la tarde, el enviado de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, anunció que el lunes se reunirá por separado con los representantes del Gobierno de Bashar al Asad y de la oposición.

"Es una ocasión histórica que no debe desperdiciarse", declaró el domingo De Mistura tras reunirse con los delegados de la oposición.

El conflicto sirio ha dejado más de 260.000 muertos desde 2011 y empujado al exilio a millones de personas.

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

AFP