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Los bomberos trabajan en la extinción de un incendio en el lugar de un atentado con bomba frente a una mezquita, el pasado 6 de junio en Herat (oeste de Afganistán)

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Un kamikaze se hizo explotar este jueves en una mezquita chiita de Kabul atestada de gente, con un saldo de al menos 4 muertos y ocho heridos, informaron las autoridades, en un mes del Ramadán que ha sido particularmente sangriento en la capital afgana.

El suicida se inmoló en la cocina de la mezquita después que la policía le impidiera entrar en el edificio principal, según el ministerio, que añadió que algunos testigos escucharon disparos en la misma zona.

"Ataque terrorista en la mezquita de Al Zahra, en el oeste de Kabul. Las fuerzas especiales fueron enviadas a la zona", había indicado el portavoz del ministerio del Interior, Najib Danish, en la red social Twitter.

El grupo yihadista Estado Islámico (EI), que ya había atentado varias veces contra la minoría chiita en Kabul, reivindicó el ataque de este jueves a través de su agencia de propaganda, Amaq.

La capital afgana ha estado conmocionada desde el atentado del 31 de mayo, en el que un camión-bomba causó 150 muertos y centenares de heridos en el barrio diplomático, en el ataque más mortífero en Kabul desde 2001.

Aquel atentado provocó la ira de los habitantes de la capital, que desfilaron durante varios días en manifestaciones que acabaron con incidentes el 2 junio, con un saldo de cuatro muertos. Otras siete víctimas cayeron por disparos durante los funerales de uno de los manifestantes.

Desde esos incidentes, grupos de opositores al régimen están acampados en al menos seis puntos de la capital para exigir la dimisión del gobierno.

Para intentar sofocar las protestas, el ejecutivo afgano destituyó el domingo a dos altos responsables de los servicios de seguridad, entre ellos el jefe de la policía de Kabul.

La aparición del EI ha alimentado los enfrentamientos entre sunitas y chiitas en Afganistán, un país de mayoría sunita que hasta ahora se había librado de este tipo de conflictos interconfesionales.

El EI se adueñó esta semana de Tora Bora, el último feudo de Osama Bin Laden, en el este del país, donde el líder de Al Qaida consiguió ocultarse tras la invasión estadounidense.

Se trata de una captura muy simbólica para el EI, que expulsó de la zona a los talibanes.

El año pasado el EI reivindicó una oleada de atentados contra los chiitas afganos. Al menos 14 chiitas murieron en octubre al estallar una poderosa bomba en una mezquita de Mazar-i-Sharif (norte), justo después de que hombres armados dispararan a los fieles en un edificio religioso en Kabul, con un saldo de 18 muertos.

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