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Dos hombres, envueltos en la bandera arco iris frente a la Puerta de Brandenburgo de Berlín el 30 de junio de 2017, cuando se probó la ley sobre casamiento homosexual

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"Señores, pueden intercambiar los anillos": Alemania se convierte el domingo en el decimoquinto país europeo en permitir el casamiento homosexual, concedido a regañadientes por Angela Merkel tras años de oposición.

El 1 de octubre marca la entrada en vigor de una ley en ese sentido promulgada en julio.

Y el domingo, recurriendo a esa fórmula para los homosexuales y a su versión femenina para las parejas de lesbianas, varias municipalidades del país celebrarán sus primeras uniones.

Aunque el domingo sea festivo, varias municipalidades, como las de Berlín, Hamburgo o Fráncfort, permanecerán abiertas para la ocasión.

"Es una jornada que debe celebrarse a la altura de su importancia", afirmó Knut Mildner-Spindler, alcalde adjunto de Friedrichshain-Kreuzberg, barrio de moda de la capital alemana.

En Berlín, Bodo Mende y Karl Kreile, una pareja de homosexuales famosos que ya habían sido los primeros en sellar un contrato de unión civil, también serán los primeros en casarse.

Las primeras bodas se realizan en una atmósfera pacífica, a pesar de la oposición de la derecha nacionalista de la AfD, que obtuvo un resultados históricos en las elecciones legislativas.

El partido lo codirige actualmente una lesbiana militante, Alice Weidel, madre de dos hijos adoptados.

- Alemania se suma a Europa -

"¡Finalmente, nuestro país se suma al resto de Europa!", se congratula Joerg Steinert, responsable berlinés de la Asociación de gays y lesbianas, que evoca una "medida muy simbólica" que les permite "dejar de ser parejas de segunda categoría".

La ley sobre casamiento homosexual votada el 30 de junio modificó el Código civil al definir el matrimonio como una "unión de por vida entre dos personas, de sexo diferente o idénticos".

Concretamente, las parejas homosexuales que desean oficializar su unión se beneficiarán de los mismos derechos que las parejas heterosexuales: en términos de impuestos, pero sobre todo accediendo a la posibilidad de adoptar un niño.

El cambio legislativo es el resultado de largos años de combate de la comunidad LGTB.

Respaldada principalmente por los Verdes, la Asociación alemana de gays militaba desde 1990 en favor del casamiento homosexual.

"Ganamos una batalla en 2001 con la aprobación de la unión civil en contra de la posición de la Iglesia protestante, abriendo una primera brecha en la institución matrimonial", dijo Steinert.

En los años siguientes, las diferencias fiscales entre parejas con unión civil y las casadas se fueron atenuando.

Actualmente, más del 75% de los alemanes es favorable al casamiento homosexual, según las encuestas.

Sin embargo, las opiniones no son unánimes. Durante mucho tiempo, Angela Merkel postergó la decisión para no echarse en contra a la rama más conservadora de su familia política, el partido social-cristiano bávaro CSU, muy apegado a los valores familiares tradicionales.

- Merkel, ambigua -

"Paradójicamente, fue la religión quien abrió la puerta al avance actual: sin el respaldo de la Iglesia protestante, que desde hace años ya había decidido celebrar casamientos homosexuales religiosos en algunas regiones, podría haber sido más largo", señala Steinert.

Fue la proximidad de las elecciones legislativas de septiembre lo que precipitó la aprobación del casamiento homosexual.

Inicialmente opuesta a esa ley, Angela Merkel sorprendió en junio al autorizar a sus diputados a pronunciarse en función de sus propias convicciones, quitando a sus rivales socialdemócratas la posibilidad de usar el tema como arma electoral.

Días más tarde, los representantes de izquierda -socialdemócratas, ecologistas y la izquierda radical- le tomaron la palabra y sometieron a votación un proyecto de ley sobre casamiento homosexual que estaba bloqueado en el Parlamento desde hace años.

El texto fue aprobado por amplia mayoría, con el respaldo de una parte de los representantes conservadores también partidarios de la medida.

Merkel, en cambio, votó en contra, explicando que para ella, "el matrimonio es, según nuestra Constitución, la unión de un hombre y una mujer".

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AFP