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Unos folletos con ofertas de trabajo para los refugiados y formaciones, disponibles el 27 de enero de 2016 en la inauguración de un nuevo centro de asesoramiento laboral para migrantes en el antiguo aeropuerto berlinés de Tempelhof

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La canciller alemana, Angela Merkel, adoptó varias medidas, como limitar el reagrupamiento familiar para ciertos refugiados, a fin de frenar el esperado flujo de migrantes en primavera (boreal) y afrontar con garantías las próximas citas electorales.

La decisión de limitar el reagrupamiento familiar y endurecer el derecho de asilo para marroquíes, argelinos y tunecinos, que podrán ser expulsados más fácilmente, pone fin a dos meses de difíciles negociaciones políticas entre los socios de la coalición gubernamental.

En ella están los conservadores de la CDU, de Merkel, su rama bávara CSU -que reclama en vano que se fije un límite a la acogida de refugiados- y los socialdemócratas.

El objetivo de estas medidas es preparar el terreno a una reducción "tangible" del flujo migratorio, tras la llegada a Alemania de más de un millón de migrantes en 2015. Esta bajada ha sido prometida por la canciller, que excluye en cambio el cierre de las fronteras.

- Aprovechar el invierno -

Merkel también apuesta por la batería de medidas europeas, como la repartición de refugiados en toda la Unión Europea -que rechazan varios países- y la millonaria ayuda prometida a Turquía, Jordania y Líbano para que retengan en sus territorios a los sirios.

Para Alemania, se trata de aprovechar la tregua que ofrecen las tormentas invernales en el Mediterráneo, que han generado un considerable descenso de los migrantes que intentan la travesía hacia Italia y Grecia.

"Hay que utilizar esta oportunidad que se abre", afirmaba el jueves Peter Altmeier, coordinador de la política migratoria alemana, muy cercano a Merkel. "Pero son aún demasiados los 2.500 refugiados ilegales que vienen (cada día) de Turquía a Grecia. Es por eso que nuestro objetivo es que el número de refugiados no aumente con el fin de las tormentas invernales" añade.

Merkel rehusa, no obstante, pese a la fuerte bajada de su nivel de popularidad, limitar el número de refugiados acogidos.

Esta línea es cada vez menos compartida: según un sondeo de este viernes de la revista Focus, el 40% de los alemanes considera que la canciller debe dejar su cargo, pero un 45% opina lo contrario. Es una tendencia de mal augurio antes de tres elecciones legislativas regionales el 13 de marzo, en las que se espera un espectacular aumento de los populistas antimigrantes del partidos AfD (Alternativa para Alemania).

"Todo debe dar a entender que se mantiene la continuidad, pero en realidad el Gobierno prepara una corrección de su política migratoria", estima este vienes el diario Handelsblatt.

Este progresivo endurecimiento se produce mientras Alemania aparece en Europa como el único destino para los centenares de miles de migrantes.

Suecia y Finlandia han anunciado su decisión de querer expulsar a decenas de miles de migrantes llegados en 2015. Holanda espera reenviarlos a Grecia, mientras que Macedonia, Croacia y Serbia no quieren dejar pasar a quienes tienen como destino Austria o Alemania.

El primer ministro búlgaro, Boiko Borisov, pidió este viernes el cierre de las fronteras exteriores del espacio Schengen mientras la UE no haya decidido qué hacer con los migrantes que ya están en su interior. "Insisto (en que Europa dé) al menos un paso: cerrar inmediatamente las fronteras exteriores de la UE, mientras ese millón, dos millones de personas (migrantes) no estén colocadas" dijo. "No puede ser que (los refugiados) gasten su dinero y que luego sean expulsados (...) más vale impedirles que vengan", añadió tras una reunión con su homólogo húngaro, Victor Orban.

Unos 30.000 refugiados sirios, iraquíes y afganos han seguido tomando la ruta de los Balcanes en enero, según la Organización internacional de las migraciones (OIM).

Y, acrecentados por el mal tiempo, los dramas se siguen produciendo en el Mediterráneo. Las autoridades griegas recuperaron el jueves por la mañana el cuerpo sin vida de otros 24 migrantes, entre ellos 10 niños, mientras que la marina italiana descubrió seis cadáveres más frente a las costas libias.

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AFP