Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Un ingeniro sostiene una muestra de biodiesel en la empresa francesa de Louis Dreyfus Company (LDC) en General Lagos, 20 km al sur de Rosario, Argentina, el 13 de septiembre de 2017

(afp_tickers)

Tras una pausa de un mes, se reanuda la producción en una planta de biodiesel de la región argentina de Rosario, después de que Washington diera un portazo al biocombustible argentino y el mercado europeo se reabriera.

El primer tanquero cargado de biodiesel salió para Europa y otros le seguirán desde la decena de terminales del polo agroindustrial sojero de Rosario, a orillas del río Paraná.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) le dio la razón a Buenos Aires en la pulseada que se jugó por cuatro años con Bruselas.

El presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), Luis Zubizarreta, celebró la semana pasada la reapertura del mercado europeo como una "excelente noticia".

No obstante, destacó que por otro lado se perdieron ganancias por "cerca de 2.000 millones de dólares por año" por parte de las empresas que acababan de hacer millonarias inversiones.

Bajo la presión de sus productores preocupados por la competencia argentina, la Unión Europea (UE) acusó a Argentina de subsidiar su producción de biodiesel y de dumping. y la UE estableció en 2013 barreras aduaneras prohibitivas.

- Bajo costo de producción -

La decisión de la OMC de restablecer el canal de exportaciones hacia la Unión Europea llega en un momento crucial para la industria de biodiesel.

En agosto pasado Estados Unidos impuso una tasa de 60% para el biodiesel argentino. Impedido de exportar a Europa, Argentina había reorientado sus exportaciones hacia el mercado estadounidense.

Cristian Ciribe, responsable de la producción de biodiesel de la empresa francesa de Louis Dreyfus Company (LDC) en General Lagos, 20 km al sur de Rosario, destaca que la gran ventaja de la veintena de plantas del polo sojero de la región es la cercanía de zonas de producción de la Pampa, usinas modernas equipadas de terminales portuarias.

"Acá tenemos el campo al lado y se procesa la soja, el aceite, la harina y el biodiesel en el mismo complejo y sale el barco", explica el ingeniero al señalar un tanque en el proceso de carga.

"Es el complejo sojero más grande del mundo, más integrado y eficiente" remarca.

La planta LDC en General Lagos procesa unas 12.000 toneladas de soja por día.

Con 100 toneladas de porotos de soja, se producen cerca de 70 toneladas de harina, suplemento alimentario ganado y peces y unas 20 toneladas de aceite de soja, que luego se convierten en biodiesel.

- Negocio inestable -

El biodiesel es utilizado fundamentalmente como combustible para automóviles.

En Europa, España es hasta ahora el principal consumidor del biodiesel argentino.

Argentina se ha enfocado en el biodiesel de soja desde 2007 en la búsqueda de salidas para el aceite de soja mientras que la demanda mundial caía.

"En 2010, el principal destino del aceite de soja argentino que era China, nos cerró el mercado, se nos hizo complicado colocarlo. ¿Qué hacemos con tanto aceite? Apareció la idea de transformarlo en energía", relata Zubizarreta sobre los albores del negocio.

Para obtener el biodiesel es necesario agregar metanol al aceite de soja, por lo que Dreyfus, como Bunge, Cargill y las demás multinacionales del negocio invirtieron cientos de millones de dólares en plantas de biodiesel.

"Argentina se convirtió rápidamente en el principal exportador de aceite vegetal del mundo" con un costo de producción y de logística inferior a los productores de Estados Unidos y de Europa.

El país sudamericano tiene una capacidad anual de producción de 4,5 millones de toneladas, pero produce hasta ahora 2,5 millones, de los cuales un millón es para el mercado nacional ya que el combustible vendido a los automovilistas tiene un 10% de biodiesel de soja.

El principal problema del biodiesel, alternativo a las energías fósiles, son los obstáculos a la comercialización, ya que el mercado es volátil e inestable.

Para el responsable de Carbio no hay dudas: "Vamos a terminar demostrando (a las autoridades de EEUU y OMC) que tenemos razón y que Argentina no utiliza prácticas desleales. Nuestra industria quiere competir sólo de un modo leal en otros mercados. No existe ningún tipo de subsidio, ni dumping".

Neuer Inhalt

Horizontal Line


swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes










AFP