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Un combatiente de las Fuerzas Democráticas Sirias junto a un vehículo militar cerca de Raqa, el 3 de febrero de 2017, en su avance sobre la capital de facto de los yihadistas en Siria

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El presidente sirio, Bashar Al Asad, estimó que Raqa, feudo de la organización Estado Islámico (EI), no es un objetivo prioritario para Damasco y reafirmó que quiere retomar el control de todo el territorio, en una entrevista difundida este jueves en medios franceses.

Al Asad dijo que la ciudad de Raqa es tan solo un "símbolo" de Dáesh (acrónimo del Estado Islámico en árabe) y que los atentados contra Francia no fueron necesariamente preparados en esa ciudad.

"Reitero que estos ataques no fueron necesariamente preparados en Raqa. Raqa solo es un símbolo de Dáesh", declaró Al Asad en una entrevista a la radio Europe 1 y las cadenas de televisión TF1 y LCI.

"Dáesh está cerca de Damasco. Está en todas partes. En este momento, están en Palmira y en la zona este de Siria. Entonces, no, no se trata solo de Raqa. Las prioridades están en todas partes", prosiguió Al Asad en esta entrevista realizada el martes en Damasco.

"Y esto depende de la evolución de los combates. Pero para nosotros, todo cuenta: Raqa, Palmira, Idlib, ¡todo cuenta!", insistió, reafirmando que "corresponde al gobierno retomar el control de todo el territorio".

Raqa, "capital" autoproclamada de los yihadistas, es el próximo objetivo de la coalición militar internacional liderada por Estados Unidos. Una alianza árabo-kurda, respaldada por la coalición, las Fuerzas Democráticas Sirias, comenzó la ofensiva avanzando hacia la ciudad desde el norte.

- Países occidentales 'aislados' -

Por otra parte, el presidente sirio desmintió de forma categórica que su régimen practique la tortura y rechazó las recientes acusaciones de Amnistía Internacional sobre las ejecuciones y las atrocidades perpetradas en una cárcel cerca de Damasco. Según la ONG, el régimen ahorcó a 13.000 personas entre 2011 y 2015 en la cárcel de Saydnaya.

"Tenemos todas las informaciones que necesitamos. No recurrimos a la tortura. No forma parte de nuestra política", afirmó, a pesar de que el régimen ha sido denunciado en múltiples ocasiones por casos de torturas y ejecuciones arbitrarias en las cárceles o en los centros de los servicios de inteligencia.

"Si hubiéramos cometido estas atrocidades, en cualquier momento del conflicto, no contaríamos con el apoyo popular que tenemos al cabo de seis años", agregó Al Asad.

Respecto a las negociaciones internacionales sobre Siria, para poner fin a un conflicto que ha dejado más de 310.000 muertos, el mandatario estimó que los países occidentales "se han aislado" al apoyar a "grupos que representan el terrorismo contra el gobierno".

Al Asad estimó por otra parte que el pueblo sirio no es "el blanco" del decreto antiinmigración firmado el 27 de enero por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

"El blanco no es el pueblo sirio, sino los terroristas que podrían infiltrarse entre algunos migrantes", declaró.

Este decreto, suspendido por la justicia estadounidense el 3 de febrero, prohibía la entrada a Estados Unidos a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana (Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria, Yemen) durante tres meses, suspendía la acogida de refugiados por cuatro meses, y prohibía la entrada de sirios al territorio por un tiempo ilimitado.

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AFP