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Un sirio camina el 19 de enero de 2017 por una calle destruida del casco antiguo de Alepo

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El presidente Bashar al Asad expresó su deseo de que los rebeldes acepten entregar sus armas a cambio de una amnistía, durante las negociaciones de la semana próxima en Astaná consagradas a reforzar el cese el fuego en Siria.

Entrada en vigor el 30 de diciembre, esta tregua conoce violaciones frecuentes, sobre todo en Wadi Barada, aunque este jueves los rebeldes decidieron detener los combates en esta región donde el ejército intenta controlar las fuentes de agua que surten a Damasco.

En cambio, en un aeropuerto militar en Tayfur, en el centro del país, violentos choques entre rebeldes del grupo yihadista Estado Islámico (EI) y combatientes del régimen provocaron al menos 30 muertos, según la organización Observatorio Sirio de los derechos humanos (OSDH).

El cese el fuego, patrocinado por Moscú, aliada del régimen, y Ankara, apoyo de los rebeldes, ha constituido un preludio de las negociaciones que comienzan el 23 de enero en la capital kazaja con el objetivo de echar las bases de una solución al conflicto devastador, que ha provocado más de 310.000 muertos en casi seis años.

En una entrevista a la televisión japonesa TBS, de la que algunos pasajes fueron difundidos este jueves por la presidencia siria, Asad afirmó que estas conversaciones tendrán "como prioridad" consolidar la tregua.

"Esto apunta a proteger la vida de las personas y permitirá hacer llegar ayuda a las diferentes regiones de Siria", en tanto la ONU se queja de que la tregua no ha permitido proporcionarla.

Para Asad, más allá de la consolidación de la tregua, "las conversaciones permitirán a los grupos (rebeldes) unirse a los acuerdos de 'reconciliación', lo que significa entregar las armas a cambio de una amnistía".

"Es lo único que podemos esperar en este momento", dijo el presidente sirio, cuyas tropas se han fortalecido tras, en particular, arrebatar a los rebeldes Alepo (norte) después de meses de sitiarla.

- ¿Acuerdo en Wadi Barada? -

El poder sirio espera ampliar los acuerdos de "reconciliación", pactos leoninos que se traducen en la evacuación de los rebeldes a cambio de parar los bombardeos y asedios gubernamentales contra las ciudades que ocupan.

Estos acuerdos son muy criticados por la ONU y los rebeldes, que ven detrás una táctica del régimen que busca la "capitulación a través de la hambruna", tras los sitios de varios meses impuestos a pobladores e insurgentes.

Un acuerdo de este tipo se decidió en Wadi Barada, cerca de Damasco, dijo a la AFP un responsable rebelde, Abu Mohamad al Barwadi, después de que el régimen sitiara la ciudad y el fracaso, hace pocos días, de otro acuerdo similar

Un equipo de mantenimiento antrará en Wadi Barada para reparar las infraestructuras de aprovisionamiento de agua, y los insurgentes que no acepten deponer las armas serán trasladados a la provincia rebelde de Idlid (noroeste).

Pero el gobierno no confirmó este acuerdo. Desde la mañana, sus fuerzas sitian Wadi Barada, que suministra agua a la capital, que padece enorme escasez desde el 22 de diciembre.

Las fuerzas que buscan desalojar a los rebeldes y recuperar el control del lugar "cortaron la ruta entre Wadi Barada y las zonas rebeldes" en la región de Qalamun, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Éste recordó que "los progubernamentales han recurrido a la estrategia del sitio para alcanzar acuerdos con los rebeldes en las zonas asediadas, como ocurrió en varios sectores cerca de Damasco y Alepo".

- La ONU en Astana -

La ofensiva gubernamental en Wadi Barada es una de las razones más importantes argüidas por uno de los principales grupos rebeldes, Ahrar al Scham, para justificar su no participación en las negociaciones de Astaná, bajo la égida de Moscú, Ankara y Teherán, otro aliado del régimen.

Un puñado de grupos rebeldes dirigido por Mohamed Alluche asistirá a Astaná. Será la primera vez que una delegación integrada exclusivamente por grupos rebeldes negocie con el gobierno.

También estará presente el emisario de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. Moscú y Ankara quieren que participe Estados Unidos, pero Teherán se opone.

Además, la ONU organizó negociaciones sobre Siria para el 8 de febrero en Ginebra.

Hasta ahora todas las conversaciones bajo égida de la ONU han fracasado.

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AFP