Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Unos civiles y unos soldados, fotografiados en el escenario de un atentado con coche bomba perpetrado en Mogadiscio el 2 de enero de 2017

(afp_tickers)

Al menos cinco personas murieron y 10 resultaron heridas el martes en la explosión de un minibus en el centro de Mogadiscio, cruel recordatorio de los desafíos de seguridad que enfrenta el nuevo gobierno de este país en crisis humanitaria.

Esta explosión se produce el mismo día en el que el primer ministro, Hasan Ali Khaire, anunció la composición del nuevo gobierno.

"El vehículo estaba detenido en un retén para un control de seguridad cuando estalló. Al menos cinco personas murieron, entre ellas miembros de las fuerzas de seguridad, y diez (resultaron) heridas" declaró a la prensa un portavoz de la administración de Mogadiscio, Abdifatah Omar Halanun.

La explosión del minibús todavía no fue reivindicada pero varios responsables de la policía, consultados por la AFP, afirmaron que se trataba de un nuevo atentado con coche bomba de los insurgentes islamistas shabab, afiliados a Al Qaida, que en los últimos meses multiplicaron sus ataques en Mogadiscio.

"La explosión fue enorme. Estaba en el tejado de mi casa cuando vi humo y polvo por todo el barrio", describió un habitante del centro de la ciudad, Abdukadir Yusuf.

Los shabab juraron la derrota del gobierno central, apoyado por la comunidad internacional y por los 22.000 hombres de la Misión de la Unión Africana en Somalia (Amisom).

La explosión se produjo en un cruce situado a unos 500 metros del palacio presidencial y cerca del teatro nacional, unas horas después de que el primer ministro somalí Hasan Ali Khaire, nombrado a finales de febrero por el presidente nuevamente elegido Mohamed Abdulahi Mhamed, anunciara la composición de su nuevo gobierno, después de meses de fuertes tensiones.

En la presentación de su equipo, Ali Khaire aseguró que el país estaba "comprometido con la vía del cambio".

El nuevo gobierno está compuesto por 26 ministros, entre ellos seis mujeres, lo que le convierte en el gobierno más feminizado desde la caída del régimen autoritario del presidente Siad Barre en 1991.

La explosión de este martes, que sucede a una larga serie de atentados con bomba y de mortíferos ataques reivindicados por los shabab, subraya de nuevo la fragilidad del gobierno central que apenas logra imponer su autoridad y la seguridad en la capital somalí.

Enfrentados a las fuerzas de la Amisom desplegada en 2007, los shabab, afiliados a Al Qaida, fueron expulsados de Mogadiscio en agosto de 2011. Después, perdieron sus principales bastiones, pero todavía controlan grandes zonas rurales desde donde dirigen operaciones de guerrilla y atentados suicidas.

Además de los ataques de los shabab, Somalia se ha visto golpeada por una intensa sequía, que también ha desolado parte del este del continente africano.

Esta sequía, declarada catástrofe nacional en febrero, ha hundido al país en una grave crisis humanitaria.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 6,2 millones de somalíes, es decir la mitad de la población, necesitan ayuda humanitaria de forma urgente, de los cuales tres millones padecen hambre.

La ONU aprobó este martes una ayuda de emergencia de 22 millones de dólares para luchar contra el hambre en el país africano.

AFP