La presión se acentuó este viernes en Canadá sobre el gobierno del primer ministro Justin Trudeau para que intervenga con el fin de terminar con una huelga de trabajadores ferroviarios del grupo Canadien National, la cual paraliza desde hace cuatro días la mayor red de transporte de mercancías del país.

La huelga, llevada adelante por más de 3.000 miembros del sindicato Teamsters, tiene "un importante impacto económico" en el segundo mayor país del mundo en cuanto a su superficie, reconoció el viernes el ministro de Transporte, Marc Garneau, quien llamó a las partes a encontrar una solución "rápida" al conflicto.

"Seguimos presionando a ambas partes", señaló, mientras sectores empresariales y gobiernos provinciales llamaban al Ejecutivo canadiense a adoptar una ley para forzar el retorno de los trabajadores ferroviarios a sus labores.

La huelga afecta al 90% del tráfico normal y al transporte de cerca de 170.000 barriles de petróleo por día, confirmó Garneau.

"No hubo avances sustanciales en la mesa de negociaciones desde que se declaró la huelga", señaló el sindicato de los Teamsters, que reclama mejoras de las condiciones de trabajo.

La red del Canadien National, uno de los principales grupos del sector en América del Norte, se extiende de una punta a otra de Canadá y en Estados Unidos.

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