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Una de las dos viudas de Udai Al Masalme, un palestino abatido cuando atacaba a un soldado israelí, llora durante su funeral en Beit Awwa, en Cisjordania, el 21 de octubre de 2015

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El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, urgió este miércoles desde Cisjordania a los dirigentes israelíes y palestinos a frenar "la peligrosa escalada" de violencia en curso.

Ban se entrevistó con el presidente palestino Mahmud Abas en Ramala, tras hacerlo la víspera con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Durante la jornada hubo nuevos incidentes violentos, con ataques de palestinos a soldados israelíes.

Tras el encuentro de este miércoles, Ban Ki-moon se dirigió por videoconferencia al Consejo de Seguridad de la ONU, reunido con carácter de urgencia. El alto funcionario dijo que "no es optimista" dada la situación actual, y que se debe "actuar inmediatamente para impedir el deterioro de un statu quo insostenible".

Abas por su lado no mencionó públicamente ninguna disposición concreta para apaciguar los ánimos, y se explayó en diatribas contra Netanyahu.

El dirigente palestino denunció ante Ban Ki-moon que Israel no respeta las reglas que rigen la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, lugar santo para musulmanes y judíos y foco constante de tensión.

"Netanyahu comete un error cuando dice que respeta el statu quo. No es cierto, es un error", afirmó Abas.

"Las continuas agresiones" contra la mezquita "de Al Aqsa abren la puerta a un conflicto religioso que, por desgracia, ya empezó", dijo Abas.

Por su lado, Ban Ki-moon volvió a insistir en la necesidad de que los dirigentes israelíes y palestinos negocien y reafirmen "con palabras y hechos que son socios para la paz".

"Seguiremos apoyando los esfuerzos necesarios a fin de crear las condiciones para unas verdaderas negociaciones. Pero en última instancia, son los palestinos y los israelíes quienes deben elegir la paz", declaró Ban Ki-moon.

"Nuestro reto más urgente es acabar con la actual ola de violencia e impedir que haya más muertos", agregó el secretario general de la ONU.

"La única manera de acabar con la violencia es a través de un progreso real y visible hacia una solución política, incluyendo el fin de la ocupación" israelí, incidió Ban.

La Explanada es administrada por una fundación islámica bajo la autoridad de Jordania, pero el acceso está controlado por Israel.

Los judíos pueden acceder a determinadas horas, pero no rezar en este lugar, que es el más sagrado de su religión porque en él se encontraba el Segundo Templo judío, destruido por los romanos en el año 70.

En cambio, los musulmanes, que en principio pueden orar a cualquier hora, sufren a menudo restricciones de parte de las autoridades israelíes.

- La violencia continúa -

Mientras Ban intenta mediar en la crisis, la violencia continuaba en el terreno.

Este miércoles, soldados israelíes hirieron a tiros a una palestina de 15 años, que se acercó a ellos empuñando un cuchillo en la colonia de Yitzhar, informó el ejército.

Además, una soldado israelí fue gravemente herida de una puñalada cerca de la colonia de Adam, al este de Ramala, en la Cisjordania ocupada, y su agresor fue abatido.

Ya de noche, cinco soldados israelíes resultaron heridos en Cisjordania al haber sido atropellados por un palestino con su vehículo, que fue herido por disparos del ejército.

En otro incidente, un judío israelí, que bajaba de un autobús, murió a tiros en Jerusalén tras haber discutido con dos guardias privados de seguridad que subían al mismo. Según la versión de estos, trató de hacerse con el arma de uno de ellos.

Desde el inicio de este nuevo ciclo de violencia el 1º de octubre pasado, murieron 48 palestinos (más de la mitad abatidos tras una agresión o un intento de ataque), un árabe israelí, ochos israelíes y un eritreo, confundido con un agresor.

Cuatro israelíes sospechosos de haber linchado al eritreo fueron detenidos por la policía.

AFP