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El ex secretario general de la ONU Ban Ki-moon, el 31 de enero de 2017 ante la prensa en Seúl

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El exsecretario general de la ONU, Ban Ki-moon, renunció este miércoles a la carrera por la presidencia surcoreana tras verse incapaz de dejar de lado sus costumbres de diplomático y asumirse como candidato creíble con conocimiento de la realidad de los electores.

El diplomático, de 72 años, regresó a la vida política de su país en enero tras ocho años al frente de la secretaría general de la ONU.

Durante meses mantuvo la incertidumbre sobre su futuro, mientras algunos observadores lo anunciaban como candidato a la presidencia.

"Voy a retirarme de la política", declaró en una rueda de prensa. "Siento decepcionar a mucha gente", agregó.

Aunque nunca dijo que iba a ser candidato, Ban participó en numerosos actos públicos que parecían anticipar una candidatura para el partido conservador Saenuri de la presidenta destituida Park Geun-Hye, o para una facción conservadora disidente.

Corea del Sur atraviesa una grave crisis política desde hace varios meses, marcada por la destitución a principios de diciembre de la presidenta, acusada de colusión con su exconfidente Choi Soon-Sil, juzgada a su vez por haber sacado decenas de millones de dólares a grandes conglomerados del país.

- Responsable de su fracaso -

Ban no logró asegurarse el apoyo del partido y su imagen se vio empañada por acusaciones de corrupción contra algunos de sus allegados. Medios de comunicación lo describieron como totalmente desconectado de la realidad de los surcoreanos.

"Quedé decepcionado por el espíritu corporatista y el egoísmo de algunos políticos", dijo. "Llegué a la conclusión que no serviría para nada trabajar con ellos", añadió.

"Mi patriotismo y mis aspiraciones fueron objeto de calumnias que se asemejan a una masacre de personalidad", deploró este miércoles, antes de inclinarse en señal de respeto, recoger sus papeles y marcharse.

Algunos analistas estiman que Ban es quizás también el responsable de su fracaso, incapaz de dejar de lado su eminente función internacional y conectarse con la realidad de sus compatriotas.

Se le puede ver en una foto intentando introducir al mismo tiempo dos billetes de banco en un distribuidor automático de pasajes de transporte. También recibió bastantes sarcasmos cuando probó en una granja un pulverizador, vestido de pies a cabeza con una protección especial cuando a su alrededor nadie la llevaba.

Su popularidad cayó en las últimas semanas. Un sondeo le atribuía recientemente un 13,1% de opiniones favorables, cuando a su regreso de la ONU sumaba un 20,3%.

Diplomático de carrera, Ban Ki-moon nunca ha estado adscrito a un partido en su país, aunque fue de 2004 a 2006 el ministro de Relaciones Exteriores del presidente liberal Roh Moo-Hyun.

Para el politólogo Park Kie-Duck, exjefe del Instituto Sejong, Ban "no logró proyectar una imagen de jefe con una visión y un proyecto político concreto".

"Sin aparato político para apoyarlo, su aura de exsecretario general de la ONU se evaporó rápidamente", dijo a AFP.

"Como diplomático de carrera no soportó la rudeza de la vida política local".

La elección presidencial surcoreana está prevista en principio antes que termine 2017.

Podría no obstante celebrarse muy pronto si el Tribunal Constitucional avala la destitución de la presidenta votada por el Parlamento, en cuyo caso se deberían organizar los comicios dentro de 60 días.

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AFP