El ex sacerdote Bernard Preynat, que es juzgado en Francia por haber abusado sexualmente de niños scouts durante 20 años, es visto por los expertos psiquiatras como un ser con una doble dimensión: un vicario venerado por todos y un temible predador.

Su personalidad "es de tipo perverso sexual. No logra sentir el sufrimiento de los demás", explicó ante el tribunal de Lyon (centro-este) el psiquiatra Michel Debout. "Para los pervertidos, los demás no existen, los utilizan para satisfacer sus necesidades impulsivas".

Durante las tres veces que se vieron en noviembre 2017, Bernard Preynat nunca le contó haber sido él mismo víctima de agresiones sexuales, cuando era un niño, lo que afirmó ante la corte.

El acusado detalló el jueves los abusos que sufrió y afirmó que "todos los autores estaban estaban muertos". Lo que hace que sus afirmaciones sean cuestionables, dijeron los abogados de la parte civil.

"Sabía que me acusarían de buscar excusas", respondió el acusado. "Es por eso que no dije nada" hasta ahora, pero "no tienen que creerme".

Su silencio se explica "primero porque sentía vergüenza", estima el doctor Debout. Que reconozca que fue una víctima, "es quizás una señal de que está progresando".

Para el experto, estos primeros abusos "sin duda bloquearon" su madurez sexual. "Se quedó bloqueado en una sexualidad infantil".

Preynat nunca pronunció la palabra "víctima" frente al experto. "Me explicaba que los niños parecían satisfechos" durante las múltiples agresiones que se produjeron entre 1971 y 1991.

"Era mitad sacerdote, mitad traidor, porque al no controlar sus impulsos, traicionaba su voto de castidad y su compromiso como sacerdote".

- "Negación y división" -

Desde que comenzó el juicio frente a nueve víctimas (una décima está ausente), Bernard Preynat se ha limitado a admitir parcialmente los hechos pidiendo perdón.

Para poder vivir con su perversión, que considera como un pecado, este cura carismático "había construido un mecanismo de defensa: la negación y la división", afirma el experto. La negación del sufrimiento de los niños y una división entre su sacerdocio y lo que hacía a los pequeños niños scouts de entre 7 y 15 años.

"Es un ser con dos dimensiones", coincide la experta designada por la defensa, Liliane Daligand. Tiene una cara oscura, del lado del mal, y una luminosa, él que era admirado por todos".

"Cuando le hablé del poder que tenía sobre los niños que abusaba, parecía comenzar a entender que los otros podían sufrir", dice Debout. "Ahora está en la fase de culpabilidad", añade Daligand.

Bernard Preynat nació el 5 de febrero de 1945 en Saint-Étienne (a unos 60 kilómetros al suroeste de Lyon) en el seno de una familia modesta, muy religiosa y con un padre muy autoritario. Su vocación nació a los 7 años, cuenta. "Jugábamos a la misa con mis hermanos y hermanas", dice este hombre, el mayor de siete hijos.

También tenía un eccema severo. "Tenía vendas en sus extremidades superiores, lo que le impedía tocar y ser tocado. Era un niño retraído", dijo Debout.

"Su madre lo envolvía como a un bebé", dice la psiquiatra, que conoció a Preynat en octubre de 2019.

Cometió su primera agresión "muy joven", a los 16 años, cuando era monitor en un campamento de verano. Fue entonces echado del seminario para jóvenes de Montbrison y enviado al de Lyon, sin ninguna explicación a su familia.

"Su pederastia era una adicción, con un consumo carnal desenfrenado. Su droga eran los cuerpos de los niños", estima Daligand, para quien todos los autores de abusos sexuales fueron primero víctimas. "Lo que no quiere decir que todas las víctimas se conviertan en abusadores".

El ex sacerdote de 74 años de edad, que fue despojado de su cargo clerical el año pasado, se enfrenta a 10 años de prisión.

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