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El primer ministro de Turquía, Ahmet Davutoglu (i), y el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, reflejados en un espejo durante una rueda de prensa en Estambul el 23 de enero de 2016

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El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, brindó este sábado su apoyo al Gobierno turco, afirmando que la rebelión kurda del PKK es una amenaza comparable al grupo Estado Islámico (EI) y resaltando la creciente cooperación con Turquía en la lucha contra el yihadismo.

El grupo EI "no es la única amenaza existencial contra el pueblo de Turquía. El PKK también es una amenaza y somos conscientes de ello (...) No es más que un grupo terrorista y lo que está haciendo es absolutamente indignante", aseguró Biden, tras entrevistarse en Estambul con el jefe de Gobierno turco, Ahmet Davutoglu. "Pensamos que una gran mayoría de kurdos quiere vivir en paz y está claro que el PKK no ha mostrado ningún deseo ni inclinación por hacerlo", añadió Biden.

El vicepresidente norteamericano felicitó además a Ankara por tomar "importantes pasos" para reforzar la lucha contra el EI, en particular en su frontera con Siria, por donde siguen transitando jóvenes que se unen al grupo yihadista.

En cuanto al conflicto sirio, el vicepresidente dijo que su país y Turquía siguen "trabajando en aras de una solución política". "Sabemos que sería preferible una solución política. Pero si no es posible, estamos preparados para una solución militar a esta operación y eliminar al EI", añadió Biden, sin precisar si dicha "solución militar" se refiere a la lucha antiyihadista o a la guerra civil en Siria.

"No queremos a Dáesh ni al PKK ni a las fuerzas paramilitares del régimen" del presidente sirio, Bashar Al Asad, declaró por su parte Davutoglu, usando el acrónimo árabe del grupo EI.

El jefe de Gobierno también consideró necesario luchar contra las milicias kurdas sirias (Unidades de Protección del Pueblo, YPG), a las que calificó de "organización terrorista" y "amenaza", al igual que el EI.

Biden no se refirió a las YPG, un punto de desacuerdo entre ambos aliados. Estados Unidos entrega armas y ayuda a los kurdos de Siria, que están en primera línea en el combate contra el grupo EI, pero Ankara los considera cercanos al PKK y teme que extiendan su influencia a lo largo de la frontera.

Tras reunirse con Davutoglu, Biden se entrevistó en la tarde de este sábado con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. Ninguno de ellos hizo declaraciones tras el encuentro.

Después de dos años de alto el fuego, los combates entre las fuerzas del orden turcas y el PKK se reanudaron en verano, haciendo pedazos las negociaciones de paz iniciadas en 2012 para poner fin a un conflicto que ha dejado más de 40.000 muertos desde 1984.

El vuelco en la situación tuvo lugar el 20 julio de 2015, cuando un atentado yihadista provocó la muerte de 34 partidarios de la causa kurda en Suruç, en la frontera siria. El PKK acusó entonces al Gobierno turco de no proteger a la población kurda de Turquía y reivindicó, en represalia, el asesinato de dos policías dos días más tarde. El ejército turco bombardeó entonces las bases de los rebeldes kurdos en Irak, desatando la reanudación del conflicto kurdo. Fue el inicio de una "guerra contra el terrorismo" oficialmente dirigida contra los yihadistas y la rebelión kurda, pero que tiene como objetivo principal al PKK.

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AFP