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Personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Afganistán trata a los civiles heridos por un bombardeo de EEUU al hospital de Kunduz, el 3 de octubre de 2015

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El bombardeo del ejército de Estados Unidos contra un hospital afgano de Médicos Sin Fronteras (MSF), que dejó al menos 30 muertos en octubre, resultó fruto de un "alarmante catálogo de errores", indicó MSF, tras publicarse este miércoles los resultados de una investigación estadounidense.

"El alarmante catálogo de errores resumido en el día de hoy ilustra la grave negligencia de las fuerzas estadounidenses y las violaciones de las reglas de la guerra", declaró el director general de MSF, Christopher Stokes.

Previamente, el comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán había estimado que el ejército estadounidense se equivocó de blanco cuando bombardeó este hospital afgano de MSF, el pasado 3 de octubre.

El "trágico, pero evitable, accidente lo causó principalmente un error humano", precisó el general John Campbell, prometiendo medidas disciplinarias.

Los soldados estadounidenses "creyeron que estaban atacando otro edificio a cientos de metros de distancia, donde se había informado que había combatientes", agregó, al anunciar los resultados de la investigación sobre este bombardeo.

Campbell, quien dirige a la totalidad de los 13.000 soldados extranjeros de la OTAN desplegados en Afganistán, de los cuales la mitad son estadounidenses, insitió en que habrá sanciones.

Pero, ni él ni sel portavoz general de la OTAN en Afganistán, el general también estadounidense Wilson Shoffner, quien tomó la palabra después de Campbell, precisaron cuántos militares serían sancionados, y este último se rehusó a responder a las preguntas de los periodistas presentes tras su intervención.

Desde el 3 de octubre, la dirección de MSF ha refutado categóricamente el principio del "error". Su presidente Joanne Liu incluso ha afirmado que hay "sospechas de crimen de guerra", exigiendo una investigación internacional independiente, ya que no confía en la llevada a cabo por el Pentágono.

Asimismo, tras las declaraciones en esta jornada de los militares, el director general de MSF, Christopher Stokes, juzgó que hubo algo más que un "error humano", y abundó en que "el aterrador catálogo de errores sacado a la luz hoy demuestra la grosera negligencia de las tropas estadounidenses y las violaciones a los códigos de la guerra", de los cuales se consideran culpables, estimó en su comunicado.

- Versiones divergentes -

La destrucción del hospital de la ONG, continuó, "no será simplemente apartado con un golpe con el reverso de la mano, se trate de un error humano o de una violación de las reglas del compromiso estadounidense". Reiterando el pedido de Liu en cuanto a "una investigación independiente e imparcial".

Según la investigación estadounidense, como consecuencia de un fallo electrónico en particular, los miembros de la tripulación del avión bombardero (un AC-130) quedaron privados de las herramientas de navegación precisas y de comunicación durante el ataque. En un principio tenían que atacar la antena de los servicios de información afganos en Kunduz, donde se escondían talibanes.

Campbell afirmó que los pilotos confundieron el hospital con otro objetivo a bombardear ubicado a algunos centenares de metros de distancia, pero reconoció que el protocolo a seguir "para verificar si el blanco era legítimo, no fue respetado".

Inclusive, el avión siguió bombardeando al hospital una vez restablecidos los instrumentos de navegación, fiándose solamente de la descripción brindada desde tierra, sin confirmar las coordenadas por GPS.

El general afirmó que "los estadounidenses nunca atacan deliberadamente los hospitales", inclusive en los que son atendidos sus enemigos. MSF trataba allí a "una veintena de talibanes", entre otros.

Stokes consideró "chocante que se realizara un bombardeo en tanto las tropas estadounidenses no veían el objetivo ni tenían acceso a una lista de sitios a no atacar".

La ONG afirma haber transmitido las coordenadas GPS del hospital a las fuerzas afganas y estadounidenses antes del ataque, y haberlos llamado desde que cayó la primera bomba --el bombardeo habría durado una hora y no casi media como sostiene el ejército estadounidene.

Según MSF, llamó por teléfono y envió SMS a la OTAN, la Cruz Roja y el Pentágono para darles a conocer la situación. Según las fuerzas norteamericanas, alguno de estos mensajes, a la OTAN en particular, fue enviado a las 02H56 de la madrugada, 20 minutos después de que cesara el ataque.

AFP