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Granos de café en una tienda en Rio de Janeiro, el 4 de diciembre de 2015

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Por primera vez en su historia, Brasil podría importar café robusta debido a una grave sequía en la principal región productora de esta variedad. Pero esa posibilidad no gustó nada a los productores y obligó al gobierno a suspender la autorización de compra.

Las existencias de robusta de Brasil, primer productor y exportador mundial de café, son de 2,2 millones de sacos de 60 kg, según estimaciones gubernamentales. Una cantidad insuficiente para los fabricantes de café soluble, que reclaman desde hace semanas la autorización de importar.

Pero los productores de robusta ponen en duda esas cifras, asegurando que tienen stock suficiente para responder a la demanda, aunque las pobres cosechas han elevado sustancialmente los precios de esa variedad.

"El 80% de nuestra producción se exporta y, para garantizar nuestra posición, necesitamos materia prima. Las exportaciones de café soluble brasileño cayeron un 35% en comparación con enero de 2016, el peor resultado en 15 años. La importación de café robusta es indispensable", dice a la AFP Aguinaldo de Lima, director de relaciones institucionales de la Asociación Brasileña de la Industria del Café Soluble (Abics).

Las autoridades brasileñas habían accedido en un primer momento a esa demanda, al autorizar el martes la importación de un millón de sacos de granos verdes de Vietnam -líder mundial de robusta- reduciendo de 10% a 2% los aranceles impuestos a esa variedad.

Pero los productores pusieron el grito en el cielo y el presidente Michel Temer decidió el miércoles suspender la orden, para "analizar la situación con los órganos competentes".

La poderosa Confederación Nacional de Agricultura (CNA) celebró "una victoria importante en defensa del agro" e instó a los legisladores a "seguir trabajando para que la importación de café se suspenda de forma permanente".

- La lucha de los productores frente a la sequía -

Los caficultores de Espirito Santo (sudeste), primera región productora de robusta en el país, bloquearon carreteras y activaron a los representantes del agronegocio en el Congreso.

Los agricultores ponen en duda la estimación oficial sobre las existencias y aseguran que, en realidad, tienen unos 4 millones de sacos, lo que sería suficiente para responder a la demanda de la industria brasileña de soluble, que usa una mezcla de robusta y arábica.

"Podemos demostrar que tenemos existencias suficientes y, por lo tanto, estamos preparando una serie de recursos judiciales para anular cualquier autorización de importación", dijo a la AFP Julio Rocha, presidente de la Federación Agropecuaria de Espirito Santo (FAES).

Por segundo año consecutivo, esta zona sufre una grave sequía, que redujo en un 28,5% la producción de robusta entre 2015 y 2016.

Eso hizo que los precios de esa variedad en el mercado interno alcanzaran un nivel récord de 552 reales (unos 180 dólares) por saco de 60 kg el pasado 14 de noviembre, según el indicador del Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea) de la Universidad de Sao Paulo.

Sin embargo, la cotización del grano bajó sustancialmente después y, el martes, el saco se vendía a 431,62 reales, un caída de 5,05% respecto a la semana anterior.

"El mercado interno se había anticipado a la decisión del gobierno y, aunque el precio del saco de robusta efectivamente cayó, aún está alto. Habría que haber autorizado las importaciones a finales de 2016, después de la cosecha", afirma Gil Barabach, analista de la consultora Safras e Mercado.

"El café vietnamita sólo conseguirá limitar la caída de las exportaciones de soluble", cree Barabach.

En el mercado mundial, la merma de las cosechas acarrearon un alza de casi 70% de las cotizaciones de robusta en un año. A inicios de febrero, la tonelada del grano se negociaba a 2.279 dólares, su máximo nivel desde septiembre de 2011.

La posibilidad de una autorización de importaciones en Brasil había provocado además un alza de 3% de las cotizaciones de Londres, referencia del mercado, para las entregas de mayo. la tonelada pasó de 2.128 dólares al cierre de la sesión del 14 de febrero a 2.189 una semana más tarde. Pero el jueves retrocedió a 2.158 dólares la tonelada.

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AFP