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Brasil se sacude la resaca del Mundial y vuelve a la realidad

Los fuegos artificiales iluminan el estadio Maracaná de Río de Janeiro, el 13 de julio de 2014, al terminar la final del Mundial de Fútbol entre Argentina y Alemania afp_tickers
Este contenido fue publicado el 16 julio 2014 - 08:49
(AFP)

La Copa quedó atrás, igual que la ilusión de Brasil de ser campeón del mundo en casa: los brasileños intentan sacudirse la resaca mundialista y reconectarse con dos cosas que les afectan directamente: el desempeño de la economía y las elecciones nacionales de octubre.

Tras acoger un Mundial considerado por muchos como uno de los mejores de la historia pero donde fue masacrado por Alemania -nuevo campeón del mundo- en semifinales (7-1), Brasil vuelve a la realidad.

"El mantra aquí es 'la vida sigue'. El buen fútbol emociona, pero es un juego y la vida es mucho más que eso. El brasileño vuelve la cara para la economía, la inflación elevada", dijo a la AFP André César, analista político de la consultora Prospectiva en Brasilia.

Cierto, el brasileño está deprimido. Pero su ánimo festivo le ayudará a recuperarse, asegura la psicóloga clínica del centro universitario Uniceub de Brasilia Dalva Frigulha. "El brasileño tiene una capacidad de resistencia muy profunda. Estuvo triste, pero pese a eso, su ánimo sigue dispuesto a hacer fiesta, bailar, cantar, saltar. En el fondo, sabían que el equipo no era bueno. Cuando converso con ellos en la intimidad, es casi unánime ese pensamiento. Además, el brasileño tiene una de las mejores capacidades de adaptación en el mundo", dijo a la AFP.

"Está bien. Perdieron, estuvieron tristes, pero eso no va a traer grandes conmociones. Ya todos se organizaron, se ordenaron y recomenzaron. Lo peor ya pasó y vuelven a su vida diaria", agregó.

- Copa y elecciones -

"A partir de este 14 de julio, Brasil vuelve a la normalidad y enfocándose en sus temas locales y personales, y la siguiente parada son las elecciones en octubre", dice César.

La presidenta Dilma Rousseff es la favorita para ser reelegida en los comicios del 5 de octubre y el último sondeo le otorga el 38% de las intenciones de voto.

"Ya para el final de julio tendremos otra agenda, otro foco de discusiones, otros debates", agregó el analista.

Revisando la historia reciente, no puede decirse que el ánimo mundialista perjudique o beneficie al gobierno de turno en las elecciones.

En los comicios de 1998, año del Mundial de Francia, donde Brasil fue batido por 3-0 por los galos en la final, Fernando Henrique Cardozo fue reelegido. En el 2002, cuando Brasil consiguió el pentacampeonato en Corea-Japón, el partido de gobierno (el PSDB, de Cardoso) perdió y ganó Luiz Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (izquierda). En el 2006, Brasil también quedó fuera de la Copa y Lula fue reelegido, mientras que en el 2010 volvieron a quedar fuera en cuartos y ganó Rousseff, dando continuidad al PT en el poder.

"Ligar elecciones con Mundial es una especie de 'wishful thinking' ('pensamiento ilusorio'), forzar una tesis que no está probada", agregó César.

- La economía, un problema real -

Más que a perder la Copa del Mundo, lo que al brasileño le indignará más es recibir una goleada en su bolsillo. "Creo que el mayor riesgo para Rousseff en esta elección sigue siendo la economía, y no la Copa del Mundo", dijo Joao Augusto de Castro Neves, director para Latinoamérica de Eurasia Group.

La economía brasileña crecerá apenas un 1% este año, el cuarto consecutivo de débil crecimiento, según las estimaciones del mercado recogidas por el Banco Central de Brasil.

Y la inflación es elevada: un 6,52% en 12 meses hasta junio, superior al techo de la meta oficial del 6,5%. Irónicamente, fue la Copa la que empujó el índice al alza, debido al mayor precio de los pasajes aéreos y los hoteles.

"Al que va al supermercado y encuentra precios altos le indigna mucho más eso que perder una Copa", finalizó César.

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