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Voluntarios de la campaña del aspirante demócrata Bernie Sanders hablan con un residente de Fort Madison, en el Estado de Iowa, el 31 de enero de 2016

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La política es un deporte de contacto. Los candidatos presidenciales lo saben bien y despliegan al máximo sus esfuerzos para alcanzar a todos los votantes en víspera del caucus del lunes en Iowa, que da inicio a las primarias de Estados Unidos.

Bow Swope, oriundo de Misuri, y Fergus Wilson, de origen australiano e irlandés, voluntarios de la campaña del demócrata Bernie Sanders, pasaron las primeras horas del domingo llamando a las puertas de 35 viviendas en un barrio obrero de Des Moines, capital de Iowa.

En su lista solo había votantes demócratas y pro-Sanders, a los que pretendían animar a vencer el frío para asistir a los caucus, las reuniones de militantes de cada partido que en Iowa -y otros Estados como Nevada y Wyoming- votan al candidato presidencial.

Una mujer cubierta de tatuajes abre la puerta de forma recelosa.

"Buenos días, siento molestarte un domingo por la mañana. Estoy con la campaña de Bernie Sanders", comienza a decir Swope, de 57 años, pero antes de que pueda terminar la mujer le corta: "No tengo tiempo para todo esto, estoy harta de oír hablar de eso". Un hombre grita desde el interior de la casa: "¡Cierra la puerta!".

Este va a ser un barrio "duro" para hacer campaña, admite Swope. "Aquí es como Scranton: la gente esta abatida, han perdido la esperanza", añade aludiendo a una ciudad obrera de Pensilvania.

Los voluntarios de Sanders no tienen mejor suerte en su siguiente intento. "Voy a votar por Hillary Clinton", les dice un hombre cerrando la puerta.

La próxima dirección parece una misión difícil: "Propiedad privada, prohibido el paso", anuncia un cartel. "A veces hay que decir una pequeña oración", susurra Swope. Nadie responde, por lo que dejan una etiqueta en la puerta con la dirección del sitio donde se realizará el caucus.

Los voluntarios se abstienen cuando llegan a una de las pocas casas donde hay numerosas señales de apoyo a Clinton, la principal rival de Sanders.

- "Listas para asistir" -

Poco después, una pareja abre por fin la puerta de su casa. Son demócratas y no se deciden entre Clinton y Sanders.

El hombre, que dice llamarse Eric, es miembro de un sindicato. "Bernie ha sido respaldado por todos los sindicatos", le recuerda Swope, mientras pone en marcha su soliloquio, un tanto largo. "Hillary es mucho más convencional... esposa de un expresidente".

Eric responde que él y su pareja "podrían dividir" el voto, cada uno por por un candidato diferente.

Habrá 1.681 locaciones para los caucus de Iowa el lunes. El reto para los candidatos es que los votantes lleguen a esos lugares hacia las siete de la noche, lo cual explica en parte por qué la participación se ha mantenido históricamente en torno al 20 por ciento.

Otro hombre le explica a los voluntarios de Sanders que no podrá ir: debe quedarse con sus hijos porque su esposa trabaja de noche.

Swope lo anima para que vaya con los niños. "No va a tomar mucho tiempo y es una buena lección cívica". El hombre se compromete a "pensarlo".

No todo son fracasos. Un mexicano que es residente permanente pero que aún no puede votar, les pide un afiche para ponerlo en su patio, pues su hija de 19 años "ama a Bernie".

La campaña de Hillary Clinton insiste en que sus operaciones de proselitismo son más amplias y se inspiran en lo hecho por Barack Obama en 2008.

"Tenemos literalmente a miles de personas que ya están capacitadas y listas para asistir", asegura el jefe de la campaña de Clinton, John Podesta, durante una breve parada en un festival afroamericano el sábado. "Nos sentimos muy bien por eso".

- Telemarketing -

En el campo republicano la campaña del candidato Ted Cruz, que tiene como blanco principal a los votantes de la derecha religiosa, decidió no hacer recorrer las calles el domingo por la mañana, cuando muchos de ellos acuden a sus servicios religiosos.

El propio candidato, hijo de padre cubano y cuyo nombre completo es Rafael Eduardo, asistió a la iglesia Luterana de la Esperanza, en el oeste de Des Moines, donde participó del culto al que asistieron más de mil fieles.

A la salida, pasó a unos 20 minutos dando la mano, besando bebés y posando para selfis. "Yo recé para que sea lo que Dios quiera", dijo a los periodistas cuando dejó la iglesia.

Cuando le preguntaron si también rezó por sus principales rivales en la interna del partido, Donald Trump y Marco Rubio, Cruz asintió y dijo: "de verdad, lo hice". "Una de las cosas que nos pidió el pastor era rezar por quien quiera que sea nuestro oponente", dijo.

Cerca de 100 activistas pro-Cruz tomaron sus lugares en las filas de teléfonos habilitadas en la sede de campaña a la hora del almuerzo. Han prometido que en la tarde se daría un premio a quien hubiera realizado más de 1.000 llamadas. El sábado, se hicieron más de 27.000.

"Antes del senador Cruz, nunca creí que yo pudiera llegar a apoyar a un candidato", dice Nancy Anderson, quien trabaja como voluntaria en su campaña desde octubre.

La madre de Cruz y el vicegobernador de Texas, Dan Patrick, también se encuentran entre los voluntarios que hacen estas llamadas tipo telemarketing, que consideran muy importantes.

Patrick recuerda una conversación con un votante que vacilaba entre Cruz y su archirrival, el multimillonario Trump. "Le dije: 'Si estás a favor de Trump, quedate en casa con tus hijos, si estás a favor de Cruz, asegúrate de ir al caucus'", contó Patrick a la AFP.

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AFP