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Dos niños palestinos, Karam al Zaaneen (dcha.) y su hermano Mustafá, recogen basura en Bait Hanun, en el norte de la Franja de Gaza, el 18 de mayo de 2016

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Walid, de 11 años, era buen estudiante, pero ahora, con su padre desempleado y tres hermanos pequeños, junta escombros de casas destruidas por las guerras con Israel en la Franja de Gaza para revenderlos por un puñado de sékeles.

Ibrahim Ghaben, otro niño palestino de 12 años, también tuvo que abandonar el colegio para dar de comer a los nueve miembros de su familia.

Recogen piedras, trozos de metal, de cemento y de plástico, pero la materia prima más valorada es el plomo de las balas disparadas por el ejército israelí.

El domingo tendrá lugar el Día Mundial contra el Trabajo Infantil. Las cifras son todavía muy elevadas, a pesar de que el número global de niños obligados a trabajar descendió de 246 millones en 2000 a 168 millones actualmente, según la Organización Internacional del Trabajo.

En la Franja de Gaza ocurre lo contrario. El número de niños entre 10 y 17 años que trabajan se duplicó en cinco años y llegó a 9.700, según los datos oficiales palestinos.

Casi la mitad de los 1,9 millones de habitantes de este territorio palestino vive por debajo del umbral de pobreza. Tres guerras en seis años devastaron el enclave situado entre Israel, Egipto y el Mediterráneo.

Los bloqueos impuestos por Israel y Egipto, desde hace diez y tres años, respectivamente, asfixiaron la economía. Un 80% de la población depende de la ayuda humanitaria y la tasa de desempleo, de cerca del 45%, es una de las más altas del mundo.

- 'Con apenas cinco años' -

Walid e Ibrahim pasean junto a otros niños por los barrios destruidos de su localidad de Beit Lahya. Después de cada ofensiva israelí, son los primeros en dirigirse a los escombros para ganar una veintena de sékeles (unos cinco dólares) por doce horas de trabajo.

"La mayoría de los niños que trabajan lo hacen en los barrios a lo largo de la frontera, que son las zonas más pobres" de la Franja de Gaza, dice Aida Kasab, psicóloga del Programa de Gaza para la Salud Mental.

Ibrahim, Walid y los otros niños se enfrentan a un peligro inaprensible pero permanente. "Estos niños, a veces de apenas cinco años, están obligados a realizar trabajos difíciles que no convienen ni a su capacidad física ni a su situación psicológica", se emociona Kasab.

Akram Said, de 14 años, también tiene que mantener a sus cuatro hermanos y a sus padres en desempleo. Acudió a la Fundación Tierra de hombres, una ONG que ayuda a las familias a volver a escolarizar a los menores o a formarlos profesionalmente.

"El fenómeno del trabajo infantil refleja la situación económica y social de la Franja de Gaza", afirma Jitam Abu Hamad, director de ese proyecto.

"La ley palestina prohíbe el trabajo de los menores de 15 años", explica Abu Hujayr. Pero "se aplica muy pocas veces", debido al marasmo económico y social. Las divisiones entre el Hamas islamista, que gobierna Gaza, y la Autoridad Palestina, instalada en Cisjordania, complica todavía más la tarea de la justicia.

El encargado de la cuestión de los niños en el Ministerio de Asuntos Sociales, Hyam al Jarjui, lamentó que la situación empeore cada vez con cada nuevo conflicto. "Cuanto más aumenta la pobreza, más trabajan los niños", constata.

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AFP