La justicia estadounidense condenó el miércoles a cadena perpetua a un exmiembro de la empresa de seguridad privada Blackwater por su papel en una masacre perpetrada contra civiles desarmados en 2007 en la capital de Irak.

Nicholas Slatten fue condenado por asesinato en primer grado en diciembre por un jurado federal en Washington, la segunda vez que le encontraron culpable de este cargo.

Slatten fue declarado culpable del asesinato de Ahmed Haithem Ahmed Al Rubia'y, de 19 años, uno de los más de una decena de civiles que los miembros del grupo de seguridad privada de la empresa Blackwater mataron en Bagdad el 16 de septiembre de 2007.

Los agentes privados abrieron fuego contra una plaza en pleno bullicio con rifles de francotirador, ametralladoras y lanza granadas, supuestamente sin provocación previa, mientras escoltaban un convoy diplomático. Al menos 14 personas murieron en el ataque y 18 resultaron heridas, aunque el gobierno iraní aseguró que el número de víctimas fue mayor.

La masacre agudizó la indignación que el despliegue de fuerzas estadounidenses despertó entre los iraquíes, cuatro años después de que éstas derrocaran a Saddam Hussein, y surgieron voces críticas con Washington por la cada vez mayor contratación de agentes privados.

Slatten, que permaneció desafiante durante la vista del miércoles, tildó el fallo de "error de la justicia que no se mantendrá", según The New York Times.

Este fue el tercer juicio a Slatten por estos cargos. El primero fue desestimado y en el segundo, en 2018, el jurado no alcanzó un veredicto unánime.

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