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Foto tomada el 7 de diciembre de 2017 en la que aparece un avión militar durante las celebraciones de la fiesta nacional de Catar, en Doha.

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Desde el inicio de la crisis con sus poderosos vecinos del Golfo, que intentan aislarlo, el rico emirato de Catar se libra a frenéticas compras de armas, para hacer frente a cualquier eventualidad y demostrar que sigue haciendo negocios con Occidente.

Arabia Saudita y sus aliados rompieron en junio todas sus relaciones con Doha, acusando al país que albergará el Mundial de fútbol de 2022 de apoyar a grupos extremistas y de acercarse a Irán, gran rival de Riad.

Desde entonces, Catar anunció la firma de una serie de contratos militares por un valor total de 20.000 millones de euros (25.000 millones de dólares).

"Aunque los gastos en defensa de Catar hayan aumentado en los últimos años, esta aceleración parece vinculada con la crisis", opina David Roberts, profesor del King's College de Londres.

Tras el inicio de la crisis, Doha compró aviones caza F-15 a Estados Unidos, y en diciembre el emirato firmó un contrato para la adquisición de 12 aviones de combate Rafale suplementarios, durante una visita del presidente francés Emmanuel Macron.

También ha confirmado un pedido de siete navíos de guerra a Italia, e inició negociaciones para comprar sistemas rusos de defensa antiaérea S-400.

- 'Masiva inversión' -

Catar, emirato situado en una península, alberga la mayor base estadounidense en Medio Oriente, al Udeid, con unos 10.000 soldados norteamericanos. Pero, además, el ministro de Defensa, Jaled ben Mohamed al Atiya, afirmó recientemente que quería asimismo recibir a la marina de guerra de Estados Unidos.

En diciembre, durante las celebraciones de la fiesta nacional, las tropas cataríes habían desfilado con misiles balísticos de fabricación china, recientemente adquiridos.

"Hay una masiva inversión en el ámbito militar" resume Andreas Krieg, consejero del gobierno catarí hasta el año pasado.

Hasta 2013 Catar gastaba 3.000 millones de dólares por año en Defensa, según el Instituto internacional de investigación sobre la paz de Estocolmo.

El creciente ritmo de gastos militares revela el temor a una invasión, indican los expertos.

Según Krieg, el miedo a una invasión remonta a 2014, cuando Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Baréin llamaron repentinamente a consultas a sus embajadores en Doha.

Esta crisis fue resuelta -o al menos puesta en sordina- pero su recuerdo sigue latente.

- 'Prepararse para lo peor' -

El emir de Catar, el jeque Tamim ben Hamad Al Thani, sucedió a su padre algunos meses solamente antes de la crisis de 2014. Rompió con la política de su progenitor y otorgó más medios a la Defensa, un sector "poco financiado durante años", según Krieg.

"Los dirigentes de Catar intentan prever lo imprevisible" subraya por su lado David Roberts.

"Aunque una acción militar les parece poco probable (...), Catar debe prepararse par lo peor", agrega.

Más allá del aspecto de defensa militar, la firma de estos contratos tiene importancia diplomática para el emirato, que quiere reforzar sus relaciones con algunos países clave.

Catar quiere que París, Londres y Washington desempeñen un creciente rol en el mantenimiento de su seguridad y estabilidad, añade Roberts.

Pese a los esfuerzos de Catar para reforzar su ejército, sus capacidades militares siguen siendo menores que las de Arabia Saudita y de Emiratos.

Pero Catar tiene una baza esencial a su favor: la existencia de una base estadounidense en su territorio.

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AFP