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Pekín encara desde hace años reformar sus grupos estatales, que están gestionados por el Gobierno y dominan sectores enteros de la economía nacional, desde la energía hasta el acero, pasando por la aeronáutica

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China anunció este miércoles que aspira a convertir sus empresas estatales en sociedades por acciones de aquí a fin de año, con la ambición de reformar sus gigantes públicos, frecuentemente deficitarios y esclerotizados.

Pekín encara desde hace años el asunto de reformar sus grupos estatales, que están gestionados por el Gobierno y dominan sectores enteros de la economía nacional, desde la energía hasta el acero, pasando por la aeronáutica.

Pero las autoridades se enfrentan a la feroz resistencia de estas empresas. Éstas forman parte de los mayores empleadores del país y constituyen poderosos feudos para sus directivos, preocupados por preservar sus intereses personales.

Los grupos del Estado tienen vocación de convertirse "en sociedades anónimas o sociedades por acciones" de aquí a fines de 2017, según un comunicado publicado en el sitio en internet del Gobierno chino. Este cambio ayudará a "establecer un sistema de empresa moderna y mejorar el mecanismo de gestión orientándolo hacia el mercado", precisó.

En total, el 90% de las empresas estatales chinas ya han sido transformadas en sociedades, según un comunicado. Sin embargo, éste no precisa si los grupos del Estado serán abiertos a los inversores y si cotizarán en las Bolsas chinas.

Este anuncio tuvo lugar tras comentarios del presidente de China, Xi Jinping, hechos a comienzos de julio. Éste describía a las empresas estatales como un "fundamento importante del desarrollo nacional", pero subrayaba que su reestructuración es importante con el objetivo de mejorar "su vitalidad, su competitividad y su resistencia ante los riesgos", según la agencia China Nueva.

Los gigantes estatales constituyen desde hace tiempo un freno a la actividad económica. Muchos están fuertemente endeudados y se doblegan bajo las capacidades excedentarias. El Gobierno reconoce la necesidad de reestructurarlas, pero teme los despidos masivos y la inestabilidad social.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) exhortó el mes pasado a Pekín a que suprima el apoyo a las empresas públicas de bajo desempeño y a las "firmas zombis", que solamente sobreviven gracias a los créditos brindados por los bancos.

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AFP