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Una iraquí huye de Jawasaq, un barrio del oeste de Mosul, durante una ofensiva de las fuerzas iraquíes para retomar un área bajo el control del grupo EI, el 27 de febrero de 2017

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Cientos de civiles huyeron este martes a través del desierto para escapar de los combates en Mosul entre las fuerzas iraquíes y los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI), sumándose a los miles de personas que ya han dejado la segunda ciudad del país.

Las fuerzas iraquíes conquistaron a finales de enero la parte oriental de Mosul, tres meses después del lanzamiento de una amplia ofensiva para reconquistar el último feudo del grupo EI en Irak.

El 19 de febrero, Irak lanzó una nueva fase para controlar la zona oeste de Mosul, donde el grupo EI está más implantado, y desde entonces las tropas han ido avanzado de forma relativamente rápida, con la toma del aeropuerto, una base adyacente y tres barrios en el sur y el oeste, según el ejército.

Sin embargo, aún queda por reconquistar la parte occidental de Mosul, lo que augura duros combates y el temor de la población civil a quedar atrapada en medio de los contendientes.

"Salimos a las cinco de la mañana. Al principio corrimos porque teníamos miedo de los disparos" del grupo EI, relata Baidaa, una joven de 18 años, que lleva a su hija en brazos.

Baidaa relata el infierno vivido en los barrios occidentales de Mosul al llegar a la zona controlada por el ejército. "(Los yihadistas) nos tendieron una trampa y no querían que nos fuéramos", dice, muy cansada tras varias horas de marcha.

Fauzia Mohamed, una madre de 16 años que acaba de huir del oeste de Mosul, cuenta que "los últimos días fueron terribles". "Estábamos atrapados en el interior por los combates y no teníamos comida", dice.

Tanto ella como Baidaa han sido testigos de la crueldad del grupo EI. "Las mujeres deben cubrirse totalmente y no pueden salir a la calle si no están acompañadas. Las normas son muy duras", recuerda Baidaa.

- Verificar identidades -

"Desde esta mañana hemos contabilizado unos 300 iraquíes -entre mujeres, hombres y niños- que han huido de las zonas de combate en Mosul" indicó a la AFP el general Salman Hachem, de las fuerzas de élite del contraterrorismo (CTS).

"Pero llegan más. Los paramos en un control, cacheamos a los hombres y verificamos su identidad en una base de datos" para certificar que no son miembros del grupo EI, dice.

Durante ese tiempo, las fuerzas iraqíes distribuyen agua y comida a las mujeres y los niños sentados en lonas colocadas en el suelo.

Al menos 16.000 personas se han desplazado de la segunda ciudad de Irak desde que se lanzó la ofensiva para reconquistar sus barrios occidentales, según el Ministerio de Desplazados y Migraciones.

Quedan unos 2.000 yihadistas en el sector oeste de Mosul, según estimaciones estadounidenses. Estos combatientes pueden, sin embargo, provocar importantes pérdidas si aplican sus acciones habituales de guerrilla, como los atentados suicidas o el uso de artefactos explosivos.

Tanto las ONG como la ONU se preocupan por la suerte de los 750.000 civiles atrapados en oeste de Mosul, y que carecen de prácticamente todo.

"Estamos muy preocupados por esas 750.000 personas que siguen en un sector oeste de la ciudad. Sus condiciones de vida se degradan día a día" declaró Hala Jaber de la Organización internacional de migraciones (OIM).

El grupo EI controló durante un tiempo un tercio de Irak, pero en estos dos últimos años ha ido perdiendo terreno, gracias a las múltiples ofensivas, apoyadas por la aviación y por consejeros en el terreno de la coalición internacional dirigida por EEUU.

AFP