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Ambulancias de la Media Luna Roja esperan poder entrar al barrio de Zabadani en el noroeste de Damasco, el 12 de abril de 2017

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Cientos de civiles y combatientes abandonaron este viernes cuatro ciudades de Siria asediadas desde hace más de dos años, a raíz de un acuerdo de evacuación entre el régimen y los rebeldes.

Hombres, mujeres y niños dejaron a bordo de autobuses Fua y Kafraya, dos localidades sitiadas por los rebeldes, y Madaya y Zabadani, asediadas por las fuerzas gubernamentales.

"Cuando entré al autobús, rompí a llorar por la tristeza, caí al suelo y tuvieron que ayudarme", dijo un habitante de Fua, Abu Husein. "No podía soportarlo".

Esta operación fue posible gracias a un acuerdo entre todas las partes y auspiciado por Catar, apoyo de los rebeldes, e Irán, aliado del régimen. Las evacuaciones deberían haber empezado el 4 de abril, pero fueron retrasadas debido a la reticencia de los habitantes de las ciudades afectadas y a su complejidad.

Desde el inicio del conflicto en 2011, se han organizado varias operaciones de evacuación, especialmente para bastiones insurgentes asediados, con el régimen abogando por lo que él llama acuerdos de "reconciliación local" para que los rebeldes se replieguen.

Al menos 80 autobuses salieron de Fua y Kafraya, en la provincia de Idlib (noroeste), indicó un corresponsal de la AFP. Llegaron a Al Rashidin, una ciudad al oeste de Alepo controlada por la oposición, seguidos de 20 ambulancias.

En virtud del acuerdo, los 16.000 habitantes de Fua y Kafraya deben llegar a Alepo, Damasco o la provincia de Lataquia (oeste), bastiones del régimen, tras su paso por Al Rashidin.

Según la oenegé Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), 5.000 personas abandonaron Fua y Kafraya, incluidos 1.300 combatientes progubernamentales.

Por la noche, los autobuses seguían ruta hacia Alepo, según el OSDH.

"No puedo describirle lo que siento pero espero que un día la armonía volverá entre nosotros como antes" de la guerra, declaró un habitante a la AFP durante la parada en Al Rashidin.

- "Madaya ha llorado hoy" -

En paralelo, unos 65 autobuses salieron de Madaya y Zabadani, enclaves rebeldes asediados por las fuerzas gubernamentales en la provincia de Damasco, con dirección a la provincia rebelde de Idlib.

El OSDH indicó que 2.200 personas fueron evacuadas de ambas ciudades, entre ellas 400 rebeldes.

Los buses que salieron de Madaya llegaron más tarde a Al Rashidin, de donde deberían continuar hasta Idlib, según el OSDH.

"Es realmente muy duro ver frente a ti a los que te han asediado y te han hecho morir de hambre y bombardeado", contó Amjad Al Maleh, un habitante de Madaya, cuando las fuerzas del régimen montaban en los autobuses para registrar a los pasajeros.

"Madaya ha llorado hoy, los que se quedan y los que se van", añadió.

Más de 30.000 personas deben ser evacuadas en las cuatro localidades según el acuerdo, que comenzó el miércoles con un intercambio de prisioneros.

Según el OSDH, miles de civiles decidieron permanecer en Madaya, donde el ejército entró a media jornada.

Zabadani fue la primera ciudad siria conquistada por los rebeldes en enero de 2012.

- Reunión en Moscú -

En una entrevista concedida el miércoles a la AFP en Damasco, el presidente sirio, Bashar al Asad, afirmó que "el desplazamiento que se hace en este contexto es obligatorio". "No lo hemos elegido, y deseamos que cualquier persona pueda quedarse en su pueblo y en su ciudad (...) Por supuesto, volverán a sus casas después de la liberación", aseguró.

Por su parte, la oposición calificó "los traslados forzados de crimen contra la humanidad".

Según la ONU, al menos 600.000 personas viven en zonas asediadas, en su mayoría por fuerzas gubernamentales, y 4 millones en regiones de difícil acceso.

En Moscú, los jefes de la diplomacia iraní y rusa, cuyos países son aliados de Damasco, se reunieron con su homólogo sirio, una semana después de que Estados Unidos golpeara una base aérea del régimen, en represalias por el presunto ataque químico que dejó 87 muertos el 4 de abril en la ciudad rebelde de Jan Sheijun (noroeste).

La administración estadounidense atribuyó ese ataque químico al régimen sirio, calificándolo el jueves de "crimen de guerra".

En la entrevista con la AFP, Asad dijo, por su parte, que este ataque químico era "un invento al 100%", montado por "Occidente, principalmente Estados Unidos" para "servir de pretexto" al ataque del 7 abril contra la base aérea.

El ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, consideró este viernes "inaceptable" que la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) analice "hechos desde la distancia" y pidió una investigación "transparente" de los hechos.

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AFP