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Un equipo forense paquistaní en el lugar de la explosión donde murieron 4 personas, en Lahore el 5 de abril de 2017, en lo que las autoridades señalan como un posible atentado contra un equipo del censo

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Al menos cinco personas murieron este miércoles en la ciudad paquistaní de Lahore (este) en un atentado suicida reivindicado por los talibanes contra uno de los equipos encargados de censar a la población.

La explosión, ocurrida en torno a las 08H00 locales (03H00 GMT) en una avenida periférica de la capital cultural de Pakistán, también hirió a por lo menos 18 personas. Tres militares figuran entre los muertos, afirmó un responsable municipal.

Los talibanes paquistaníes (TTP) se atribuyeron la autoría. "Reivindicamos la responsabilidad del atentado de Lahore. Fue cometido porque las fuerzas paquistaníes siguen matando a nuestros miembros encarcelados", declaró un portavoz a la AFP.

Uno de los heridos es Farhan Aslam, que iba en una motocicleta con su padre cuando se produjo la explosión.

"Nos caimos al suelo por el impacto, había sangre por todas partes. También vi dos cadáveres y a gente llorando", declaró a la AFP en el hospital en el que fue atendido.

Según el ejército, el ataque fue cometido por un suicida contra un autobús que transportaba a un equipo de militares y de civiles encargados de las operaciones del censo.

Pakistán lanzó en marzo su primer censo en casi dos décadas, una labor titánica en la que colaboran decenas de miles de personas, entre civiles y militares.

- Tensiones -

La operación suscita tensiones políticas y preocupación en el país debido a sus probables repercusiones, sobre todo para las circunscripciones electorales, como el reparto de escaños en el Parlamento o la distribución de fondos federales.

Pakistán, el sexto país más poblado del mundo según la ONU, cuenta con unos 200 millones de habitantes.

Más de 300.000 personas están implicadas en el proceso del censo, entre ellas 84.000 civiles, en su mayoría profesores y funcionarios locales, y 44.000 militares. Es un gran desafío a un año de las elecciones legislativas.

"No es que faltara seguridad, pero ya sabe usted lo difícil que es hacer frente a los atentados suicidas", afirmó el responsable de la administración de Lahore, Abdulá Sumbal.

El censo es "una obligación nacional" y "se hará a cualquier precio", afirmó un portavoz del ejército, Asif Ghafoor, en reacción al atentado.

La violencia en Pakistán ha disminuido en los últimos años, tras la ofensiva lanzada por el ejército paquistaní en junio de 2014 contra las retaguardias de los grupos extremistas armados que actuaban hasta entonces impunemente en las zonas tribales del noroeste del país.

Esta calma relativa se truncó en febrero, con más de 130 muertos en atentados o actos violentos.

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