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Familiares y amigos de Deisy Rosero, de 26 años, lloran su muerte durante el entierro en un cementerio en Mocoa, departamento de Putumayo en Colombia, el 3 de abril de 2017

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Colombia declaró este lunes la emergencia económica tras una brutal avalancha en la amazónica ciudad de Mocoa, que hasta ahora deja 273 muertos, entre ellos 43 niños, mientras las esperanzas de hallar supervivientes se desvanecían en medio del barro que se seca.

"Tuvimos el conteo de las personas que infortunadamente han fallecido. El último es de 273 personas fallecidas y 262 heridos", dijo el presidente Juan Manuel Santos, tras recorrer nuevamente el lugar del desastre.

El gobernante pasará la noche en una base militar de la zona, para continuar con las tareas de coordinación el martes. Santos ha dejado en claro que la reconstrucción empieza sobre la marcha. Descartó riesgos inmediatos de nuevas avalanchas aunque dijo que el país entero debe estar prevenido por lluvias que se esperan hasta junio.

La avalancha desatada sobre la medianoche del viernes por el desborde de tres ríos tras fuertes lluvias, que cubrió de lodo, piedras y troncos, también ha dejado unos 200 desaparecidos y ha afectado a unas 45.000 personas.

Este alud, que según un estudio podría repetirse en 385 sitios más de Colombia, supera al último gran desastre natural en el país, un deslave en Salgar que mató a 92 personas en mayo de 2015.

- Por un milagro -

Quienes lograron salvarse, se desesperan por saber algo de los suyos.

"Falta mi hija Diana Vanesa, que dejó un niñito de tres años, Santiago (...). Tenía un tatuaje en el pie izquierdo con el nombre del niño. Todos los días se sale en busca de ella y nada, no se la ha podido encontrar", contó a AFP Ercy López, de 39 años recostada en una colchoneta en un refugio con dos de sus hijos y su yerno, todos llenos de raspones.

"Ya las esperanzas de encontrarla con vida son muy pocas", añadió sobre su hija de 22 años, luego de perder su casa con el alud y quedar ella colgada de un árbol y su hijo de 15 años trancado en un muro.

Por un momento, algunos en Mocoa creyeron que podrían celebrar el milagro de encontrar una persona viva debajo del lodo: rescatistas, periodistas y curiosos se amontonaron frente a una casa colapsada, donde fueron reportados ruidos por los vecinos.

"Es el primer caso en las últimas horas pero esto se está haciendo por toda la cuenca de afectación, dos días sin parar y el tercer día, hoy. Se han encontrado cuerpos, pero no descartamos las posibilidades de encontrar a alguien con vida", dijo a AFP el director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), Carlos Iván Márquez.

Pero las esperanzas se desvanecieron y los socorristas se dirigieron unas casas más arriba, para hallar el cadáver de una mujer embarazada.

Márquez explicó también que este lunes culmina "la primera fase de la búsqueda" y ahora entrarán "con maquinaria para ir haciendo remoción de escombros". Pues, en catástrofes como éstas, luego de las 72 horas se cierra la ventana para encontrar vida más allá de algún caso muy excepcional.

- Enterrar y reconstruir -

En la calurosa Mocoa, donde el barro huele feo y ya empieza a levantar polvo al secarse, las calles están llenas de gente con tapabocas.

El gobernante explicó que la parte de atender a los heridos ya ha sido superada. "Ahora viene la fase de prevención y de salud pública", anunció.

Para evitar un brote de enfermedades el gobierno inició una campaña de prevención y vacunación, principalmente contra el tétano, hepatitis A y varicela. Además, los damnificados, entre los que hay decenas de menores de edad, reciben kits de ayuda alimentaria y de aseo, así como asistencia psicológica y refugio en cinco albergues.

Para atender con celeridad el desastre, Santos decretó la emergencia económica, social y ecológica y nombró además a su ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, como gerente de reconstrucción.

Dispuesto a hacer renacer del barro a Mocoa, aún sin agua corriente y con 80% de la población sin energía eléctrica, Santos prometió nuevos acueducto, hospital y viviendas, y el diseño de un plan de energía "para superar la emergencia y para quedar mejor que antes".

Durante la jornada, Santos recibió la llamada de solidaridad de su par estadounidense, Donald Trump, quien "le ofreció todo el apoyo de su Gobierno para ayudar a los habitantes afectados por la avalancha".

En tanto, varios velaban en sus casas a sus muertos este lunes, tras recibir los cuerpos identificados. Ya se ha entregado un centenar.

El Parque Cementerio Normandía parecía una fábrica de entierros, con una misa masiva, cuerpos envueltos en plásticos blancos y un montón de ataúdes apilados y hombres abriendo huecos en el suelo para depositarlos, constataron periodistas de la AFP.

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