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Dos colonos judíos se abrazan mientras las fuerzas de seguridad israelíes desalojan a los residentes de Amona, al noreste de Ramallah, el 1 de febrero de 2017, en un asentamiento en Cisjordania juzgado ilegal por la Corte suprema de justicia

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Rivka y Adar Lafair se sienten traicionados. Esta pareja de veinteañeros israelíes forma parte de las decenas de colonos evacuados este miércoles de Amona, un asentamiento en Cisjordania juzgado ilegal por la Corte suprema de justicia.

Como la mayoría de las cuarenta familias de Amona, los Lafair habían decidido quedarse hasta el final, pese a la decisión de la Corte que sentenció que la colonia "salvaje" estaba construida en terrenos privados palestinos, y a los llamados del gobierno.

Fueron policías israelíes quienes los echaron de sus casas este miércoles, en los altos de una yerma colina de Cisjordania, territorio palestino que Israel ocupa desde 1967.

Algunos colonos resistieron, más pasiva que activamente, pero luego los policías los convencieron de irse. Decenas de jóvenes de la colonia y alrededores intentaron hacer una muralla humana. Unos pocos lanzaron piedras.

Otros se parapetaron en sus casas, viviendas prefabricadas instaladas allí hace 20 años y nunca desplazadas o reemplazadas, forzando a los policías a sacarlos uno por uno con suma precaución.

Los Lafair habían preparado sus cajas de mudanza antes de la llegada de estos, ante lo inevitable de la evacuación.

La víspera, unos amigos organizaron una fiesta para mitigar la tristeza de la partida.

"En la excitación, tiramos un sofá, sillas y otros enseres sobre el techo. Queríamos complicarle el trabajo a la policía", cuenta Adar Lafair, riéndose.

Rivka, su mujer de 19 años, está "triste y con rabia". ¿Contra quién? "Los destructores del pueblo provienen del mismo. Son nuestros propios hermanos judíos quienes nos evacuarán y destruirán nuestras casas. Es triste, irritante, descorazonador", lanza.

Rivka nació aquí, desde donde hay una vista espectacular que alcanza hasta el valle del Jordán. Sus padres estuvieron entre los primeros en establecerse. Para sus habitantes, Amona y toda Cisjordania son parte de la Israel bíblica, pese a lo que digan los jueces israelíes, los palestinos y la ONU.

En 2014, la Corte suprema ordenó la evacuación de Amona porque estaba construida en tierras privadas palestinas. Pero los habitantes rechazaron partir, librando una larga batalla, definitivamente perdida este miércoles.

Para los Lafair, el Estado israelí los traicionó.

- "Guerra por el Gran Israel" -

"Asume tus responsabilidades, eres ministro de este gobierno. Vergüenza de ti", gritó un manifestante al ministro de Agricultura, Uri Ariel, quien fue al lugar para testimoniarles su apoyo.

Los Lafair, al igual que muchos, apenas saben dónde ir. Los planes de realojamiento establecidos por el gobierno son provisorios o aleatorios. El fracaso de un primer plan para realojarlos en la misma colina les provoca una extrema cautela.

En el seno del gobierno israelí, inclusive los más ardientes defensores de la colonización, de la anexión de Cisjordania, como el ministro de Educación, Naftali Bennett, les explicaron a los habitantes de Amona que todo estaba terminado para ellos.

"Hemos perdido una batalla en Amona, pero vamos a ganar la guerra por Eretz Israel", el "gran Israel", que incluye a Cisjordania, sostuvo no obstante Bennett.

El Parlamento israelí votará pronto un proyecto de ley -apoyado por el partido de Bennett, Hogar Judío- que permitiría legalizar este tipo de asentamientos.

El texto autorizaría a Israel a apropiarse de centenares de hectáreas de tierras palestinas en Cisjordania y legalizar, de acuerdo al Derecho israelí, 55 colonias "salvajes" como la de Amona.

En cambio, para el Derecho internacional todas las colonias israelíes en los territorios palestinos ocupados son ilegales.

Amona fue excluida del proyecto y sacrificada para que la ley pueda ser aprobada, según los expertos.

En la noche, Israel también anunció la construcción de 3.000 viviendas para colonos suplementarias en Cisjordania.

Fue el cuarto anuncio de este tipo en dos semanas desde la investidura de Donald Trump. La llegada del nuevo presidente estadounidense anima las esperanzas de los partidarios del "Gran Israel", que quieren acelerar la colonización en los territorios palestinos.

"Los estadounidenses votaron por Trump porque no soportaban más la política de renuncia a su identidad y aquí sentimos lo mismo con nuestro gobierno", afirma Ely Greenberg, quien vivía en Amona desde hacia 13 años.

"El mundo cambia, esperemos que lo que pasó aquí (la evacuación) no se reproduzca más", aspira.

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AFP