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Imagen de archivo de una protesta de migrantes en el centro de detención de Moria, en Mytilene, Grecia, el 15 de abril de 2016

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Los procedimientos de infracción abiertos por la Comisión Europea contra tres países por negarse a acoger a solicitantes de asilo recuerda cómo la crisis migratoria ha dividido a una Unión Europea a la que llegaron más de 1,4 millones de personas por mar desde 2015.

La llegada de miles de migrantes a las costas griegas, que había provocado una situación caótica, se ralentizó de manera espectacular desde la primavera de 2016, aunque no es el caso en Italia, donde siguen llegando hombres y mujeres que arriesgan sus vidas en peligrosas travesías por el mar Mediterráneo.

¿De dónde vienen? ¿Cuántos migrantes han perdido la vida en el mar huyendo de la guerra o la miseria? ¿Dónde han presentado solicitudes de asilo en la UE y cuántas se han aceptado? La AFP ha recopilado las cifras que permiten entender la crisis migratoria.

- El punto álgido de 2015 -

La crisis no tiene una fecha de inicio oficial, pero los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dan algunas pautas cronológicas.

Tras un alza progresiva desde 2011, el año 2014 marca un primer repunte con la llegada de 170.100 personas a las costas italianas y de 43.518 a las griegas, casi cuatro veces más que el año anterior en total.

En 2015 la crisis migratoria alcanza proporciones inéditas en décadas. La OIM registra 1.011.712 llegadas por mar a Europa, entre ellas 853.650 a las costas griegas -con un pico en octubre- y 153.842 a las italianas.

Esta subida se explica por un empeoramiento de la guerra en Siria, combinado con el deterioro de las condiciones de vida en los campos de refugiados sirios en Turquía, Líbano y Jordania, donde la ayuda internacional se vuelve insuficiente.

Entre los migrantes llegados a Grecia en 2015 más de la mitad son solicitantes de asilo sirios (56,1%), seguidos de afganos (24,3%) e iraquíes (10,3%). Todos ellos transitaron por Turquía.

La mayoría continuaron su camino hacia el norte a través de la denominada "Ruta de los Balcanes". Un total de 579.518 migrantes, por ejemplo, se registraron en centros en Serbia, según la agencia europea Frontex.

Los migrantes llegados a las costas italianas en 2015 proceden principalmente de África. Por nacionalidades figuran 39.162 eritreos, 22.237 nigerianos, 12.433 somalíes y 8.932 sudaneses.

- Relativa calma en 2016 y 2017 -

Las travesías del Mediterráneo se reducen claramente en 2016. La OIM contabiliza 363.401 llegadas en total a las costas griegas e italianas, casi tres veces menos que en 2015.

En Grecia, las llegadas por mar (173.614) caen casi un 80% por el efecto combinado del pacto migratorio cerrado entre la UE y Turquía en marzo de 2016 para frenar los cruces por el mar Egeo y el cierre casi total de la Ruta de los Balcanes.

Esta tendencia continúa en 2017. La OIM contabiliza 7.699 llegadas a Grecia por mar desde inicios de año. La frágil calma en el Egeo depende, no obstante, de la buena voluntad turca.

En las costas italianas, las llegadas están lejos de ralentizarse. En 2016, establecieron incluso un nuevo récord con 181.436 personas, sobre todo de Nigeria (20,7%), Eritrea (11,4%) y Guinea (7,4%), según la OIM. Las autoridades europeas consideran que la mayoría no son refugiados potenciales sino migrantes económicos irregulares que deben ser devueltos a sus países.

En 2017 las cifras confirman que el Mediterráneo central se ha convertido en la principal ruta hacia las costas europeas. Las autoridades italianas han registrado 65.000 llegadas desde el 1 de enero, un alza de casi un 20% respecto al mismo período de 2016.

- Dramas humanos -

Detrás de estos "flujos" migratorios, hay dramas humanos, como muestran los datos de la OIM sobre el número de muertes en el Mediterráneo. Casi 14.000 personas han muerto o desaparecido en los últimos cuatro años: 3.283 en 2014, 3.784 en 2015, 5.098 en 2016 y más de 1.800 desde el 1 de enero.

Además, entre los solicitantes de asilo en la UE en 2015 y 2016, casi un tercio eran menores, según la Comisión Europea. En 2016, 63.300 menores no acompañados solicitaron protección internacional en la UE, según Eurostat, que precisa que un 38% eran afganos y otro 19% sirios, las dos principales nacionalidades.

La agencia de coordinación policial Europol indicó en enero de 2016 que más de 10.000 migrantes menores no acompañados habían desaparecido en Europa en los entre 18 y 24 meses anteriores, temiendo que muchos de ellos fueran explotados, sobre todo sexualmente, por el crimen organizado.

- Solicitudes de asilo -

La UE registró en 2015 el mayor número de solicitudes de asilo de su historia, con casi 1,26 millones de primeras demandas de protección, tras 562.700 en 2014, según Eurostat. Esta cifra global puede incluir demandas presentadas por la misma persona en varios países.

En 2016, el nivel se mantuvo elevado con 1,2 millones de solicitudes, presentadas principalmente como el año anterior por sirios, afganos e iraquíes.

Acumulando 2015 y 2016, Alemania registró por sí sola más de 1,16 millones de primeras solicitudes de asilo de los 2,46 millones presentados en la UE en ese período, según datos de Eurostat.

Muchos candidatos al asilo forman parte de los migrantes que llegaron por el Mediterráneo, pero no todos. Por ejemplo, hay albaneses (28.925 en 2016) o rusos (23.015).

- Protección concedida -

Todas las solicitudes de asilo no acaban con una decisión favorable. Los países de la UE concedieron en 2016 protección a 710.400 personas en total, más del doble que en 2015, según Eurostat.

Esta "protección" abarca tres estatutos, el de "refugiado" (55% del total en 2016), el de "protección subsidiaria" para aquellos que no responden a los criterios del primer grupo pero que corren peligro en sus países (37%) y el de "autorización de residencia por razones humanitarias" (8%).

Alemania es el país que otorgó algún tipo de protección a más personas en 2016. Eurostat menciona 445.210 decisiones positivas en 2016, es decir "tres veces más que en 2015". A continuación, pero a gran distancia, siguen Suecia (69.350 decisiones positivas), Italia (35.450), Francia (35.170) y Austria (31.750).

Los principales beneficiarios de protección en los 28 países de la UE en 2016 continuaron siendo, de lejos, los sirios (405.600 personas, un 57% del total), por delante de iraquíes (65.800) y afganos (61.800).

El porcentaje de respuestas positivas a las peticiones de asilo, independientemente del estatus acordado, presenta fuerte disparidades según la nacionalidad del solicitante y el país donde presentó la solicitud.

La cifra se eleva, por ejemplo, a un 98,1% de media para sirios, 92,5% para eritreos o 63,5% para iraquíes, y es más baja para otras nacionalidades, como un 17,4% para pakistaníes, un 5,2% para argelinos o un 3,1% para albaneses.

- Migrantes expulsados -

Un solicitante de asilo cuya petición es rechazada está destinado a ser devuelto a su país de origen, al igual que los migrantes irregulares que no piden asilo, considerados generalmente "migrantes económicos".

305.365 personas fueron objeto en 2016 de una decisión administrativa o judicial de expulsión de la UE hacia su país de origen, frente a las 286.725 de 2015 y las 251.986 de 2014, según cifras de Frontex.

Y 176.223 personas fueron devueltas en 2016, entre ellas 79.608 por la fuerza, apunta esta agencia. Las devoluciones forzadas afectaron sobre todo a albaneses (19.482), marroquíes (7.506) y kosovares (4.916).

- Las 'reubicaciones' -

Frente a las llegadas masivas a Italia y Grecia, los europeos acordaron en septiembre de 2015 derogar temporalmente la normativa por la que el país de la UE por donde entró el solicitante de asilo debe tramitar la demanda.

Tras discusiones complicadas, los 28 decidieron repartirse 160.000 personas llegadas a estos dos países, en el plazo de dos años. Hasta el 9 de junio de 2017, sólo 13.973 personas fueron "reubicadas" desde Grecia y 6.896 desde Italia, es decir menos de 21.000 en total.

Entre las decenas de miles de migrantes todavía presentes en Grecia, unos 11.000 son aptos a una "reubicación", según cifras de la Comisión Europea. En Italia, Bruselas evalúa en varios miles el número de personas que cumplen con los criterios.

El objetivo inicial de las 160.000 reubicaciones se volvió así inalcanzable y el plan que debía encarnar la solidaridad europea se convirtió en un símbolo de las divisiones entre los países europeos.

Algunos lo aplicaron con cuentagotas, otros directamente no lo aplicaron, lo que animó a la mayoría de candidatos al asilo a continuar su ruta hacia el norte de Europa. Bruselas abrió así el miércoles procedimientos de infracción contra Hungría, Polonia y República Checa por su rechazo a respetar sus cuotas de acogida.

El plan se enfrentó también a las dificultades logísticas de las autoridades griegas e italianas en el terreno y, en ocasiones, a las reticencias de los solicitantes de asilo preocupados por verse obligados a ir a un destino desconocido.

A ello, se suman los restrictivos criterios de selección por nacionalidad, ya que sólo los solicitantes con mayor probabilidad de obtener el asilo podían acceder a estas reubicaciones. Sirios y eritreos entran dentro de estos criterios, pero los iraquíes fueron finalmente excluidos del plan.

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