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La bandera saudita ondea en el consulado saudita en Estambul el 12 de octubre de 2018

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Con la suspensión de los proyectos del multimillonario británico Richard Branson y la deserción en cascada del preciado "Davos del desierto" saudita, el caso Khashoggi agitaba el viernes el mundo de los negocios, que hace un año se entusiasmaba con los faraónicos proyectos del príncipe heredero Mohamed bin Salmán.

El Financial Times añadió su nombre a la lista de los medios de comunicación que decidieron abandonar la segunda edición de la cumbre "Future Investment Initiative" del 23 al 25 de octubre en Riad.

Este "Davos del desierto", en referencia a la reunión anual de la élite de negocios en los Alpes suizos, sirve de escaparate para los muy ambiciosos proyectos económicos de plan "Vision 2030" del príncipe heredero Mohamed bin Salmán. Arabia Saudita pretende transformar al primer exportador mundial de petróleo en gigante tecnológico y turístico.

El diario económico "no será socio [del evento] mientras que la desaparición del periodista Jamal Khashoggi no se aclare", indicó su redactor jefe, Lionel Barber, en Twitter.

Antes que él, otros prestigiosos socios como The New York Times y The Economist ya habían retirado su apoyo a esta conferencia.

El periodista saudita Jamal Khashoggi, periodista crítico con el poder saudita y colaborador de The Washington Post, está desaparecido desde su entrada el 2 de octubre en el consulado de Arabia Saudita en Estambul.

Según responsables turcos, el periodista fue asesinado por agentes sauditas. Riad lo rechaza y afirma que el periodista salió del edificio.

El director general de Uber, Dara Khosrowshahi, tampoco irá a Riad "a menos que surja una serie de hechos considerablemente diferentes" sobre la desaparición del periodista saudita, dijo a los periodistas, según la agencia Bloomberg, también socio del evento.

El fondo soberano saudita había invertido 3.500 millones de dólares en 2016 en la compañía de vehículos de transporte con conductor (VTC).

El gigante alemán Siemens, cuyo dirigente Joe Kaeser está igualmente invitado a la cumbre, no anuló por ahora su participación, pero el grupo comunicó a la AFP que "seguía de cerca la situación".

En su página web, "Future Investment Initiative" anunció igualmente la llegada de la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde, del jefe del gran banco estadounidense JP Morgan, Jamie Dimon, o del secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin.

"Por el momento pienso asistir. Si aparecen nuevas informaciones, las tendremos en cuenta pero por ahora tengo la intención de ir", afirmó este último el viernes.

También se anunció a los dirigentes de los franceses BNP Paribas, Société Générale, Thales, EDF y AccorHotels.

"Los inversores tienen demasiados intereses para enfadarse con los sauditas", suavizó en declaraciones a la AFP el director adjunto del grupo de presión francés Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris), Didier Billion.

"Lo que puede ocurrir es que las empresas estén representadas pero a un menor nivel que sus dirigentes centrales", añade.

El multimillonario británico Richard Branson, fundador del grupo Virgin y uno de los invitados más entusiastas el año pasado del primer "Davos del desierto", anunció su decisión de suspender varios proyectos de negocios con el reino. Arabia Saudita le había dado un puesto de consejero de turismo y prometido invertir mil millones de dólares en sus proyectos de turismo espacial.

"Si lo que se ha dicho sobre la desaparición del periodista Jamal Khashoggi es cierto, esto cambiaría claramente nuestra capacidad en Occidente para hacer negocios con el gobierno saudí", declaró Branson en un comunicado publicado el jueves por la noche.

Aunque Estados Unidos, aliado tradicional de Riad, reclamó explicaciones a Arabia Saudita, el presidente Donald Trump ya ha descartado que vaya a congelar la venta de armas estadounidenses a modo de sanción.

Los sauditas "gastan 110.000 millones de dólares en equipos militares y en cosas que crean empleos [...] en este país. No me gusta la idea de poner fin a una inversión de 110.000 millones de dólares en Estados Unidos" que podrían "gastar en Rusia o en China", declaró el jueves desde la Casa Blanca.

En cualquier caso, el ambiente se enfrió desde la edición de 2017 del "Davos del desierto". Arabia Saudita desplegó entonces todos los medios posibles, con hologramas de leones y de robots que hablaban, para impresionar a 3.500 jefes de empresa.

El desafío va mucho más allá del prestigio: Mohamed bin Salmán necesita embarcar a los grandes jefes e inversores mundiales a bordo de su ambicioso programa económico. Y necesita convencer a los inversores de acoger la entrada en bolsa del 5% del gigante petrolero Aramco, prevista para finales de 2020, que podría aportar al menos 100.000 millones de dólares según Riad.

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AFP