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Cuatro capitales de Europa del Este unen fuerzas frente al populismo

De izquierda a derecha: los alcaldes de Praga, Zdenk Hrib; Budapest, Gergely Karacsony; de Bratislava, Matus Vallo; y de Varsovia, Rafal Trzaskowsk, sellaron un "pacto de ciudades libres" frente a los populistas, el 16 de diciembre de 2019 en la capital húngara afp_tickers
Este contenido fue publicado el 16 diciembre 2019 - 15:03
(AFP)

Los alcaldes progresistas de Budapest, Varsovia, Praga y Bratislava sellaron este lunes un "pacto de ciudades libres" para tener peso frente a los populistas en el poder en sus países respectivos y estrechar lazos con la Unión Europea.

Una ceremonia con los representantes de las cuatro ciudades se celebró en Budapest, donde el nuevo alcalde de centro-izquierda, Gergely Karacsony, logró en octubre una sorpresiva victoria frente al candidato del poder que dirigía la ciudad desde hacía nueve años.

Karacsony es desde su elección un opositor de primera línea del primer ministro nacionalista húngaro Viktor Orban.

En Varsovia, el alcalde centrista Rafal Trzaskowski, ganador en 2018 frente a un candidato conservador nacionalista, es igualmente una figura emblemática de la oposición polaca.

"El populismo es una respuesta errónea y simplista a los problemas", declaró en una rueda de prensa el alcalde de Praga, Zdenek Hrib, regidor de 38 años afiliado al Partido Pirata y crítico con el poder del primer ministro y hombre de negocios checo Andrej Babis.

El cuarto firmante del "pacto" es Matus Vallo, alcalde de Bratislava, hijo de la militancia local y sin afiliación partidaria en una Eslovaquia gobernada por la izquierda populista.

La declaración estipula su compromiso común de promover "la libertad, la dignidad humana, la democracia, la igualdad, el Estado de derecho, la justicia social, la tolerancia y la diversidad cultural".

El alcalde de Budapest, de 44 años, ve en esta alianza "un nuevo capítulo", que permite "proteger lo bueno que hay en la pertenencia europea", en un momento en el que los gobiernos de los cuatro países del Este difieren con las instituciones comunitarias de Bruselas en temas como la inmigración, la justicia o la corrupción.

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