Cuatro funcionarios policiales, entre ellos una mujer, murieron apuñalados este jueves en el interior de la central de la policía en París, agredidos por un empleado que fue abatido por las fuerzas del orden.

"Lamentamos la muerte de cuatro personas, tres hombres y una mujer. Tres funcionarios policiales y un agente administrativo", declaró a la prensa el fiscal de París, Rémi Heitz.

Otra víctima fue hospitalizada en estado muy grave.

El autor es un hombre de 45 años, añadió el fiscal. Un hombre que según fuentes de la Prefectura trabajaba como técnico informático en la Dirección de inteligencia de la prefectura de policía desde hacía unos 20 años y sufría de sordera.

Nacido en las Antillas francesas, el asaltante se convirtió al islam hace 18 meses, indicó a la AFP una fuente cercana al caso.

Las autoridades abrieron una investigación por "homicidios voluntarios", sin intervención de la fiscalía antiterrorista.

"No había mostrado nunca dificultades de comportamiento" destacó el ministro de Interior, Christophe Castaner, que aplazó un viaje a Turquía y Grecia a causa de la tragedia.

El presidente, Emmanuel Macron, lamentó "un verdadero drama" tras haber acudido junto a Castaner al lugar del ataque.

La mujer del agresor fue detenida como parte de las investigaciones, informó la fiscalía.

La agresión, un hecho inédito en la historia de la policía francesa, se produjo en la Prefectura, en pleno centro de París, cerca de la catedral de Notre Dame.

El atacante atacó primero con un cuchillo de cocina a tres personas que se hallaban en las oficinas del departamento en el que trabajaba. Luego bajó por unas escaleras y acuchilló a dos personas más, una de las cuales quedó herida de gravedad.

Al llegar al patio interior del edificio, un policía le dio el alto y luego lo abatió de un disparo en la cabeza.

"La gente corría, gritando", declaró Emery Siamandi, un intérprete que estaba en el edificio en el momento del ataque. "Oí un disparo. Momentos después vi a la policía gritando, en pánico", agregó.

El agresor era "un empleado modélico, sin historias", explicó el delegado sindical.

Desde 2015, Francia ha sido escenario de varios ataques atribuidos a grupos yihadistas, que incluyeron ataques sincronizados y agresiones aisladas con arma blanca. En total, 251 personas han perdido la vida en estos ataques y el país sigue hasta hoy en estado de alerta.

"Ver a un colega atacar a otros colegas, eso es algo increíble para un policía" comentó otro responsable sindical, Denis Jacob. A su juicio, el ataque sería una muestra de "ruptura del vínculo entre nosotros" y de "deshumanización de la institución".

Esta agresión se produjo por otro lado un día después de una manifestación de miles de policías en París para llamar la atención pública sobre el malestar que reina dentro de la institución, el aumento de los suicidios y la reforma del sistema de pensiones.

Según los sindicatos, 26.000 policías participaron en esta manifestación. En Francia hay un total de 150.000 policías. Francia no había vivido una manifestación policial tan unitaria desde 2001.

A diferencia de precedentes movilizaciones, el desencadenante no fue una tragedia, sino el desgaste operacional vinculado al movimiento de los "chalecos amarillos", que desde hace casi un año denuncia la política social y fiscal del gobierno, a lo que se une una ola de suicidios de miembros de la policía (52 desde enero), un mal endémico en esta institución.

Los policías también están preocupados por los proyectos de reforma de las jubilaciones, ante el temor de perder las ventajas de su sistema de retiro.

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