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Turistas caminan junto a un cartel del presidente cubano, Raúl Castro, y el estadounidense, Barack Obama, en La Habana el 18 de marzo de 2016

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Detrás de la animosidad pública que imperó entre Cuba y Estados Unidos, con declaraciones altisonantes y el embargo, subyace otra realidad: misiones de exploración, contactos discretos y manos tendidas en vestíbulos de hoteles, salas de espera de aeropuertos y hasta en el Vaticano.

Barack Obama, esperado el domingo en La Habana para una visita histórica, quedará como quien abrió un nuevo capítulo entre Estados Unidos y Cuba.

Pero no fue el primero en intentarlo. Durante más de medio siglo, otros hicieron el acercamiento, todos bajo la misma consigna: discreción.

Pese a que unos 160 kilómetros separan a ambos países, tras la llegada al poder de Fidel Castro y sus 'barbudos' en 1959, Cuba fue siempre un tema políticamente extremadamente sensible en Estados Unidos.

Gracias a la ayuda de terceros países (México, España, Brasil, Canadá) e incontables intermediarios (asesores, empresarios, y también periodistas y escritores), los intentos de acercamiento, más o menos ambiciosos, jalonaron la historia de las relaciones cubano-estadounidenses.

En el otoño boreal de 1962, tras la crisis de los misiles soviéticos en la isla, incidente que estuvo a punto de desembocar en un conflicto nuclear mundial, John F. Kennedy exploró la posibilidad de un acercamiento, esperando sacar provecho de la furia de Fidel Castro con la Unión Soviética, que había decidido retirar los misiles sin consultarlo.

"Kennedy consideró que podía ser la ocasión para que Cuba saliera de la órbita soviética", dice William LeoGrande, de la American University, y coautor del libro 'Back Channel to Cuba', que aborda el asunto.

JFK entregó personalmente al periodista francés Jean Daniel, en 1963, un mensaje para el "Líder Máximo". El periodista, con la singular misión de "mensajero", se reunió como estaba previsto con el padre de la revolución cubana. "Ambos dirigentes parecían listos para alcanzar la paz", contaría más tarde.

Pero el mismo día de la entrevista, el 22 de noviembre de 1963, Kennedy fue asesinado en Dallas, Texas. Todo se desplomó. Lyndon Johnson, que sucedió a JFK en la Casa Blanca, no quiso seguir por ese camino.

- Kissinger y Carter -

A mediados de los años '70, bajo la presidencia de Gerald Ford, el secretario de Estado Henry Kissinger buscó, bajo el mayor secreto, normalizar las relaciones diplomáticas rotas en enero de 1961. Pero la intervención de las fuerzas armadas cubanas en Angola en 1975 para apoyar al Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA, hoy en el poder) echó por tierra la tentativa.

Apenas algunas semanas después de su asunción en 1977, Jimmy Carter ordenó el lanzamiento de negociaciones para normalizar los lazos con la isla. Litigios marítimos, de pesca, contactos diplomáticos: durante los primeros meses, las líneas ardían. "Siempre tengo una alta opinión de Carter, un hombre honorable, de ética", dijo Fidel Castro años más tarde. "Carter era un hombre que quería arreglar los problemas entre Estados Unidos y Cuba".

Una vez más, no obstante, el intento fracasó por la presencia militar cubana en África.

- Bush y Obama -

Tras el fin de la guerra fría y entrando en el nuevo siglo, el gobierno de George W. Bush mantuvo firme la consigna de ninguna concesión a Cuba sin un cambio de régimen.

Pero en la primavera boreal de 2013, Obama autorizó el inicio de discusiones exploratorias con La Habana.

La primera reunión tuvo lugar en Canadá en junio. El papa Francisco se propuso personalmente impulsar el acercamiento. En octubre, las delegaciones de ambos países se reunieron en la Santa Sede en presencia de responsables católicos para ultimar los términos de la normalización.

El 17 de diciembre de 2014, el anuncio de un acercamiento tomó a todo el mundo por sorpresa. Apenas lo podían creer: en 18 meses de negociaciones ultrasecretas no hubo una sola filtración a la prensa.

¿Por qué tanto secreto? Las motivaciones evolucionaron con los años.

"En los años '60 y '70, en plena guerra fría, (los presidentes estadounidenses) no querían mostrarse débiles ante el comunismo", subrayó LeoGrande. "Es la razón por la cual Johnson no siguió con la iniciativa de Kennedy". A partir de los años '80, la influencia y el peso político de la comunidad cubana de Florida pasó a ser determinante.

Los candidatos a la presidencia, particularmente en el campo demócrata, temían que el simple hecho de evocar un acercamiento con Cuba implicara perder la votación en Florida y, por añadidura, de la Casa Blanca.

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AFP