"Área de alta sensibilidad para la defensa", dice el letrero de bienvenida a Caimanera, a dos kilómetros de la basa militar estadounidense en Guantánamo. En ese lugar el presidente Miguel Diaz-Canel animó a sus ciudadanos a resistir las sanciones de Estados Unidos.

"Los yanquis nos siguen apretando pero nosotros resistimos", dijo a un grupo de vecinos que lo esperaban en los exteriores del teatro de Caimanera, en la primera visita que hace como gobernante a esta localidad, bautizada como "la primera trinchera antiimperialista" de Cuba por su proximidad a la base naval estadounidense.

Caimanera es un pueblo pesquero, de unos 10.000 habitantes, ubicado en la costa oeste de la Bahía de Guantánamo, solo dos kilómetros al norte de la base, por lo que sus accesos están controlados por militares.

La base naval estadounidense ocupa desde 1903 un área de 117 km2. Pero sólo 49 km2 están en tierra firme. El resto es agua y pantanos.

Allí Washington tiene ahora una prisión militar. Por tierra, el enlace entre ambas partes es por el pueblo de Boquerón donde una línea de frontera minada es la divisa.

Por las calles de Caimanera, batidas por la brisa del mar, son comunes las bicicletas y coches a caballo como medio de transporte. Desde la costa se divisa a pescadores lanzando sus atarrayas.

Es habitual ver a soldados de la Brigada de la Frontera, un cuerpo especial creado hace 58 años, que custodia el lado cubano, transitando por los alrededores de la bahía militarizada.

-Asfixiar la economía-

"Uy, qué cosa más linda", exclama una señora que llegó hasta las afueras del teatro. El presidente desciende de una camioneta verde acompañado por una rigurosa seguridad, entre vivas a sus antecesores Fidel y Raúl Castro.

Se acerca a los ciudadanos, y les cuenta su agenda. Les explica que sus ministros también cumplirán labores en la ciudad.

Les dice que Estados Unidos ha recrudecido el embargo que aplica contra la isla desde 1962 y que quiere "seguir asfixiando la economía y pensando que este pueblo se va a rendir".

Recordó que Washington trata de impedir que los envíos de combustible lleguen a la isla, lo que ha generado dificultades en el abastecimiento doméstico, complicado el transporte y obligado a Cuba a aplicar un plan de ahorro de energía.

"Todas las semanas aparece una medida nueva", aseguró. De acuerdo con el gobierno cubano, desde junio de 2017 se han lanzado más de 180 medidas contra Cuba.

Entre ellas la activación desde mayo de una ley que permite demandar en tribunales estadounidenses a empresas extranjeras que administran bienes nacionalizados por la revolución de Fidel Castro.

Las inversiones foráneas en Cuba se centran principalmente en turismo, en el rubro de infraestructura hotelera, aeroportuaria y gestión de vuelos y hospedajes.

Ello motivó que se activaran demandas contra gigantes como American Airlines, Carnival o Amazon.

Díaz-Canel recordó que también se han afectado entidades sin intereses directos en Cuba, pero que gestionan hospedajes en línea en la isla, y que han tenido que retirar de su oferta las atracciones turísticas del país.

En momentos en que el socialismo en América Latina sufre un duro revés con la caída de Evo Morales, Washington acusa a Cuba de oprimir a su pueblo y de apoyar militarmente a Nicolás Maduro en una Venezuela en crisis.

-"Vamos a resistir"-

Con sus sanciones, Estados Unidos busca un cambio en el sistema de gobierno en la isla, donde existe un partido único y los máximos gobernantes se eligen de entre los miembros de su Asamblea Nacional.

"En Cuba vamos a resistir, nunca nos vamos a rendir, y con el apoyo de todos vamos desarrollando nuestras ideas, nuestros conceptos, y el país va a seguir avanzando", sostuvo.

Cuba exige a Estados Unidos la devolución del territorio donde está la base, que cedió a Washington en arriendo tras la guerra de independencia contra España a fines del siglo XIX. La nueva república nació en 1902.

En ese lugar el expresidente George W. Bush instaló en 2002 un centro de detención para albergar a "combatientes enemigos", en el marco de la "guerra contra el terrorismo", lanzada tras los ataques del 11 de septiembre de 2001.

En su pico en 2003, la temible cárcel de Guantánamo llegó a tener 680 prisioneros, pero en la actualidad solo alberga a 40 personas. El expresidente Barack Obama inició los pasos para cerrar esa prisión militar, pero su sucesor Donald Trump firmó en enero de 2018 una instrucción al Pentágono para mantener activas esas instalaciones.

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