Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Los aspirantes republicanos Donald Trump (I) y Ted Cruz, durante un debate en Detroit, en el Estado de Michigan, el 3 de marzo de 2016

(afp_tickers)

En la imprevisible carrera de las primarias republicanas, el senador por Texas Ted Cruz consolidó su condición de segundo hombre por detrás de Donald Trump, una alternativa poco estimulante para el aparato del partido, que no se entiende con ninguno de los dos pretendientes.

Una frase ilustra los desesperados cálculos políticos que realizan los barones republicanos, aterrorizados con la idea de que Donald Trump sea investido en la convención de julio.

"Apoyaría a Cruz contra Trump. Prefiero a Rubio contra Kasich. Rubio y Kasich en lugar de Cruz, pero si Cruz es la alternativa a Trump, al menos es un republicano conservador", explicaba el domingo el senador Lindsey Graham, figura del 'establishment', que se retiró de la carrera de las primarias en diciembre.

Es normal tener dificultades para entender estas especulaciones: tras cinco semanas de consultas, Donald Trump es el favorito, pero la clase política estadounidense no sabe cómo evolucionarán las primarias republicanas.

Cuatro candidatos prometieron mantenerse al menos hasta el 15 de marzo: además de Trump y Cruz, están el senador por Florida Marco Rubio y el gobernador de Ohio, John Kasich, los dos últimos apostando su supervivencia a una victoria en sus propios Estados la semana próxima.

Trump está a la cabeza en número de delegados, con 384, frente a los 300 de Cruz y los 151 de Rubio, según el recuento de Associated Press. Para lograr la investidura del partido se necesitan al menos 1.237 delegados. Aún queda por atribuirse el 63% del total antes de junio.

- ¿Sacrificar a Rubio ? -

El dilema de los republicanos anti-Trump es si sacrificar a Rubio, quien durante mucho tiempo fue la esperanza de la dirigencia, y encuadrarse detrás de Cruz con el anhelo de que logre impedir que Trump obtenga 1.237 delegados.

Ted Cruz se ha hecho muchos enemigos con su estrategia de obstrucción permanente a las iniciativas del Gobierno en el Senado desde 2013. El partido le reprocha que haya fomentado la fracasada obstrucción de 2013 que condujo al cierre parcial de varios organismos de la administración federal. Tiene un trato frío con la mayoría de sus colegas senadores.

Lindsey Graham, a quien Donald Trump trató de "estúpido", no oculta su animadversión hacia Ted Cruz, aunque estima que sería un mal menor. "Hay un poco de esperanza con Ted, ninguna con Donald", resumió.

Mitt Romney no ha puesto su peso político al servicio de ninguno de los tres precandidatos, pero no tendrá más remedio que hacerlo después del 15 de marzo. "Esos tres son verdaderos republicanos", dijo el domingo en la cadena NBC. Donald Trump no es más que un "charlatán" oportunista, agregó.

Una tardía ola de avisos en televisión, lanzadas por comités anti-Trump, comenzó a inundar los Estados de Florida e Illinois para convencer a los electores.

- Convención imprevisible -

¿Qué pasará si Donald Trump no obtiene la mayoría absoluta, pero sí una relativa de delegados antes de la convención de Cleveland? El voto de los delegados, que a menudo no ha sido más que una formalidad, se convertiría en ese caso en decisivo.

En la primera vuelta deberán votar por el candidato al que representan, sin otorgar una mayoría, lo que obligaría a una segunda vuelta.

En caso de ir a esa segunda vuelta, las reglas varían de acuerdo con las delegaciones en función de normas definidas por los partidos en cada Estado. Pero la mayoría de los delegados serán libres de votar por el candidato de su preferencia, explica a la AFP Josh Putnam, experto en procesos electorales en la Universidad de Georgia.

En cerca del 75% de los Estados, los delegados que representan, por ejemplo, a Donald Trump no serán elegidos por él mismo, sino entre militantes del partido. En una segunda vuelta podrían votar por el candidato de su preferencia.

En teoría, es posible que aunque obtenga más votos, a Donald Trump le podrían "hurtar" la investidura.

El presidente del Partido Republicano, Reince Priebus, añade que la probabilidad de un escenario semejante es muy baja. Pero el estratega del partido insistió el lunes en que si la elección es en última instancia de los delegados, ello no equivaldría a un atraco democrático.

Neuer Inhalt

Horizontal Line


subscription form

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

Regístrese para recibir en su correo electrónico nuestro boletín semanal con una selección de los artículos más interesantes

Formulario para abonarse al Newsletter de swissinfo

swissinfo en español en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

Únete a la nueva página de SWISSINFO EN ESPAÑOL en Facebook

AFP