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El expresidente de la Kampuchea Democrática Khieu Samphan, de 85 años, testifica el 23 de junio de 2017 en la última audiencia de su segundo juicio por crímenes contra la humanidad

(afp_tickers)

Los dos principales dirigentes de los Jemeres Rojos que siguen vivos negaron este viernes la existencia de un "genocidio" en Camboya, en la última audiencia de su segundo juicio por crímenes contra la humanidad.

La sentencia se conocerá en los próximos meses, después de tres años de audiencias durante los cuales desfilaron más de 100 testigos por el estrado para denunciar las decapitaciones, las violaciones, los matrimonios forzosos, el canibalismo y demás horrores perpetrados durante el régimen de los Jemeres Rojos (1975-1979).

"Vietnam inventó esta idea inaceptable del genocidio camboyano", afirmó Khieu Samphan, de 85 años, el expresidente de la Kampuchea Democrática -nombre del país asiático durante la dictadura de la organización guerrillera-, retomando su vieja retórica contra el vecino vietnamita.

Samphan también negó haber estado al corriente de la política de purificación de la sociedad que causó la muerte de dos millones de camboyanos, un cuarto de la población, víctimas del agotamiento, la hambruna o las torturas y las ejecuciones.

Acerca de las declaraciones de algunos testigos en su juicio, añadió: "En ocasiones me han tachado de asesino... Pero ese término de asesino yo lo rechazo por completo".

El ideólogo del régimen Nuon Chea, de 90 años, rehusó tomar la palabra y observó la última audiencia desde una celda acondicionada para que pudiera asistir al juicio a pesar de su salud precaria.

"A Nuon Chea no le importa que lo vuelvan a condenar a cadena perpetua... No se toma en serio esta institución", declaró su abogado, Victor Koppe, ante el tribunal internacional creado con el apoyo de la ONU.

Khieu Samphan y Nuon Chea, los únicos dirigentes del régimen de Pol Pot que están vivos, comparecen por su participación en el genocidio de los vietnamitas y de la minoría musulmana de los chams, así como por otros crímenes perpetrados en distintos campos de trabajo y cárceles entre 1975 y 1979.

En un primer juicio, la justicia los condenó a cadena perpetua.

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AFP