Contenido externo

El siguiente contenido proviene de socios externos. No podemos garantizar al usuario el acceso a todos los contenidos.

Unos cascos blancos sirios cavan entre los escombros de una mezquita en la localidad de Al Jineh, en la provincia de Alepo, tras un bombardeo el 16 de marzo de 2017

(afp_tickers)

Estados Unidos reconoció haber efectuado un ataque en el norte de Siria contra Al Qaida, pero negó, ofreciendo una foto como prueba, que el objetivo fuese la mezquita en la que murieron 49 personas, según un nuevo balance publicado este viernes.

La mayoría de las víctimas de la incursión del jueves por la noche en el pueblo de Al Jineh, en la provincia de Alepo, son civiles, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Esta localidad está controlada en su totalidad por rebeldes y no por yihadistas presentes en otras partes de esta provincia y la provincia vecina Idleb (noroeste), precisó la ONG, dando cuenta de un balance de 49 muertos, además de un centenar de heridos.

Según un corresponsal de AFP en el lugar, hay dos mezquitas, una cerca de la otra, y las dos tienen el nombre de Omar ben al Jatab. La mezquita más moderna fue totalmente destruida y la otra fue dañada.

Al final de la tarde, los "cascos blancos", socorristas de las zonas rebeldes del país, intentaban hallar gente debajo de los escombros. Alrededor del lugar había restos de libros del Corán. El cadáver de un hombre de unos 40 años fue retirado.

En un comunicado, el coronel John J. Thomas, portavoz del Centcom, el mando central de las fuerzas de Estados Unidos en Oriente Medio, aseguró que el "objetivo no era una mezquita, sino un edificio donde había una reunión (de Al Qaida), situado a unos 15 metros de la mezquita, que continúa en pie".

El Centcom confirmó que se trataba de la misma incursión efectuada en el pueblo de Al Jineh, a 30 km al oeste de Alepo.

El viernes, el portavoz del Pentágono, Jeff Davis, mostró una foto aérea de la mezquita en cuestión, todavía en pie junto a un edificio muy dañado.

"La mezquita sigue en pie, relativamente intacta", dijo el portavoz del Pentágono, capitán de navío Jeff Davis, afirmando que no había "informaciones creíbles" sobre víctimas civiles por este ataque aéreo.

"Atacamos una reunión de altos responsables terroristas de Al Qaida, de los cuales algunos eran probablemente objetivos de gran valor", insistió Davis, para quien el Pentágono vigilaba el lugar desde hace un tiempo.

"Sabemos que era utilizado por Al Qaida", dijo.

- "Es una mezquita" -

La coalición internacional, liderada por Estados Unidos, dirige ataques aéreos contra grupos yihadistas en Siria e Irak desde 2014, provocando involuntariamente la muerte de cientos de civiles.

El portavoz del Pentágono no respondió a los periodistas que lo inquirían sobre la posibilidad de que la construcción atacada haya sido un anexo de la mezquita.

El cielo sirio está plagado de aviones del régimen, de Rusia, de Turquía y de la coalición internacional que dirige Estados Unidos.

La coalición internacional concentra a menudo sus ataques contra los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) y de Fateh al Sham, la ex filial siria de Al Qaida, que ocupan varias regiones en Siria.

Por temor a otros ataques, la plegaria tradicional del viernes fue suspendida.

"Vi una declaración estadounidense que dice que el objetivo era un reunión de Al Qaida, pero eso no es cierto. Sólo había civiles que rezaban en la mezquita (...) y sus opiniones son muy alejadas de las de Al Qaida", dijo Abu Omar, un habitante de Al Jineh.

Un hermano de una de las víctimas, Saleh Said al Sheij, también afirmó que "es una mezquita la que fue atacada".

A pesar del acuerdo de alto el fuego establecido en diciembre de 2016 por Rusia, aliado del régimen de Bashar al Asad, y Turquía, apoyo de los rebeldes, la violencia continúa en el país.

El conflicto sirio, que se desencadenó a raíz de la represión contra las manifestaciones que pedían reformas en marzo de 2011, se ha vuelto cada vez más complejo con el ascenso de grupos yihadistas y la implicación de fuerzas regionales y potencias internacionales en un territorio muy dividido.

En seis años, la guerra en Siria ha dejado más de 320.000 muertos.

AFP